El ciclo de los superjuguetes

Por Israel Laureano

Como mencioné el post pasado, la película "AI" se basó en el cuento "Los superjuguetes duran todo el verano" (1969), el autor,  el inglés Brian Aldiss completó la historia de David el niño androide con los cuentos "Los superjuguetes cuando llega el invierno" y "Los superjuguetes en otras estaciones" (ambos de 1999), todos ellos recopilados en el libro "Los superjuguetes duran todo el verano y otras historias del futuro" (editado en español en 2001).

Portada de la edición en español, de. Plaza & Janés, 2001.

"En el jardín de la señora Swinton siempre era verano." Esta es la afortunada frase que abre el primer cuento. A primera vista literaria parecería que Aldiss hizo una alegoría queriendo decir que el jardín de la Sra. Swinton está iluminado, lleno de flores, vegetación y vida, un lugar feliz. Pero es literalmente cierto (bueno, según el cuento), en el jardín siempre es verano porque la casa tiene holoproyectores, reguladores de clima y control de iluminación para que siempre sea verano; las flores y vegetación son artificiales y garantizadas para que se vean y comporten como reales.

"En el jardín de la señora Swinton siempre era verano". Las viviendas del futuro de los
superjuguetes están equipados con proyectores y otros aparatos para dar la ilusión de belleza, de que
todo está bien, para ocultar la realidad horrible de un mundo sobrepoblado, contaminado y lleno de
basura (más o menos como el mundo real).
En este ambiente se nos presenta a David, un niño como de 3 años con su pelo negro (a diferencia del David de AI, representando unos 8 o 9 años, interpretado por Haley Joel Osment, de 12 años cuando se filmó la película) que juega con su oso Teddy, que al igual que en la película, es un superjuguete de felpa pero aquí no tiene connotaciones pinochetescas, actua simplemente como compinche y compañero de juegos de David. La historia se centra en que, pese a que David quiere mucho a su mamá, no sabe cómo decirle lo mucho que la quiere.
Aldiss aprovecha este ambiente idílico para presentar un par de detalles futuristas, mencionar las ventanas con imágenes programables proyectando una imagen "bonita" o dejar ver al mundo sobrepoblado y hablar de la soledad de Monica Swinton en medio del mundo sobrepoblado y del absorbente trabajo de su marido.

Henry Swinton es el director de la compañía Synthank. No existe Cybertronics, ni profesor Hoby ni experimentos sentimentales, ni nada de eso. Solamente una compañía chiquita dedicada al desarrollo de seres artificiales basados en carne sintética (algo así como los replicantes genéticos de Blade Runner) pero total y completamente estúpidos, sin inteligencia; sin embargo esta pequeña compañía se topó con una idea afortunada y feliz: la cinta Crosswell, un parásito artificial e inocuo que se mantiene en el intestino delgado y cuyo único objetivo es comer los alimentos que ha ingerido el anfitrión; de esta forma la persona puede comer todo lo que quiera en la cantidad que quiera y aun así permanecer delgado (es solamente una idea cienciaficcioñera, pero desde aquí estoy viendo a vari@s lector@s a l@s que les brillan los ojos de la emoción).
Synthank tiene una reunión porque, gracias al crecimiento que han tenido, han decidido pasar al siguiente paso de los seres sintéticos: darles un cerebro artificial. En boca de Henry Swinton nos enteramos que a los humanoides sintéticos no se les va a dar un cerebro completo porque la gente rechazaba esto (muy bien pensado, recordemos la teoría del valle misterioso), así que su primer modelo es un sirviente con una microcomputadora en su cráneo. A través de los discursos de la junta de Synthank nos enteramos que sí existen los seres mecánicos, robots y androides tal y  como los conocemos, los llamados "superjuguetes" con mente controlada por computadora. (Por cierto que le idea de la junta y la idea de un nuevo producto fueron usadas para la escena de entrada de la película).

En el relato nunca se menciona explícitamente que David sea un androide, un superjuguete con la programación, la ilusión de ser humano, solamente se presenta como un niño que no puede decirle a su mamá que la ama. Uno de los pasajes más emotivos es cuando David decide enviarle una carta a su mamá, pero no tiene la suficiente experiencia para redactar un texto completo, su oso Teddy le da algunos consejos, pero la computadora que tiene por cerebro solamente le sirve para dar apoyo emocional, tipo consejos ayudate-a-tí-mismo: "Eso suena bien. Ve con ella y muéstraselo.", "¿Por qué no lo intentas con crayones?". Cuando Monica va a su cuarto a buscarlo (David ya no está, por supuesto), solamente encuentra un montón de hojas con el inicio de mensajes:
"Mi querida mami. ¿Cómo estás?, ¿me amas tanto como "
"Querida mami. Los quiero a ti y a Papi y el Sol está brillando "
...
Esta escena, por cierto, está incluida en la película.

Un punto muy importante que quisiera mencionar es que durante el discurso de Synthank del sirviente humanoide, Henry Swinton menciona que este modelo es solamente el inicio, van a llegar hasta el grado de que los sirvientes se van a convertir en compañeros, van a estar conectados a la Red Mundial de Datos y básicamente, todo mundo va a poder tener un Einstein a su lado, a alguien fascinante para terminar con la soledad de la sociedad moderna. Sip, así como lo leyeron, Aldiss anticipaba en 1969 el surgimiento de internet.
Aunque cuando pensamos en sirvientes robóticos nuestra mente se quedó atorada pensando en esto...
Lo más probable es que Synthank hiciera esto.
Obviamente, el honor de estrenar el primer prototipo del sirviente sintético le correspondió al director de la compañía, Henry Swinton. En cuanto llega a su departamento que tiene la proyección ilusoria de una mansión georgiana con jardínes en vez del departamento de lujo pero a medio kilómetro del suelo y sin ventanas que es en realidad.
Monica lo recibe entusiasta y efusivamente, con la gran noticia de que han ganado la lotería de paternidad de la semana, así que tienen permiso gubernamental para concebir y criar un hijo. Los dos se ponen muy felices hasta que ven por la ventana a David y a Teddy, y aquí es donde Aldiss revela la verdadera naturaleza de David: a pregunta expresa de Henry (¿"Qué hacemos con ellos?"), Monica le responde que Teddy no es un problema, que funciona bien, pero quizá haya que regresar a David a la fábrica porque su centro de comunicación verbal no funciona muy bien.

"En el jardín de la Sra. Swinton no siempre era verano." Brian Aldiss vuelve a abrir su segunda historia ("Los superjuguetes cuando llega el invierno") con la contundente frase que nos introduce a un mundo cienciaficcioñero. A partir de esta frase Aldisss nos platica de cómo todo el sistema de holosimulación de la casa está controlado informáticamente, y que únicamente hay que tocar el VRD correcto (el equivalente a un DVD) para cambiar de estación, en este caso el VRD es de "Eurowinter". La alberca que tenían en su patio ahora es un estanque congelado; los almendros que antes florecían en su jardín ahora tenían las ramas llenas de nieve; había estalactitas de hielo colgando de las cornisas y el cielo tenía un aspecto plomizo y helado. Todo se mantendría igual mientras el disco se siguiera reproduciendo.
El jardín de la Sra. Swinton en invierno, pero también es producto de una proyección y controles climáticos, todo para ocultar la horrible realidad de un mundo superpoblado.
David y Teddy juegan despreocupadamente en el estanque congelado, un juego tonto, repetitivo e infantil que, aunque los hacía reir, Monica Swinton pronto se aburre de verlos. El mayordomo sintético que llevó Henry Swinton sigue sirviendo y ayudando a Monica, que lo ha bautizado como Jules y lo considera su amigo; Henry le instaló una actualización (update) que le afectó las funciones motrices, ahora renqueaba al caminar; sin embargo, a Monica le gusta más así porque da el aspecto de haber envejecido.
Ante su soledad, Monica decide comunicarse con Henry (es decir, está rodeada de androides y humanoides inmaduros y con inteligencia limitada); Aldiss nos presenta otro concepto cienciaficcioñero de su universo de los superjuguetes; el Ambient, una especie de smartphone, capaz de conectarse a la Red de Datos, recibir y enviar correo, hacer videochats, etc. (Hay que recordar que Aldiss escribió esto más o menos en 1999, los smartphones todavía no existían).
Por medio de su plática, uno se entera que la compañía Synthank ya ha crecido y ahora se llama Synthmania, su producto estrella sigue siendo la cinta Crosswell, Henry ya se ha convertido en un ejecutivo muy importante y exitoso, muy emocionado le dice a su esposa que está a punto de cerrar un trato que convertirá a la empresa en la más importante de sintéticos en el mundo, sin embargo, Monica solamente quiere saber si va a regresar a casa pronto.
Entrando en la desesperanza, contempla los juegos infantiles de Teddy y David; por tonto e infantil que sea el juego, ellos jamás se van a cansar o aburrir de él. Exasperada, les grita que entren a la casa y jueguen en su cuarto, cosa que hacen entusiasmados y alegres. David le dice a Teddy que le va a ganar subiendo las escaleras y a Monica le parece terriblemente infantil.
Este pasaje es muy importante porque establece el ambiente y la presión sicológica y moral de Monica Swinton, y sirve para comprender los sucesos de este cuento.

Aldiss aprovecha el momento en que David y Teddy van a jugar a su cuarto para proporcionarnos una información terrible: Monica se conecta a la red para intercambiar opiniones e impresiones con otras mujeres (más o menos lo que hacemos hoy en día con las redes sociales). Lo que dice explica muchas cosas y establece el nudo del drama:

"Necesito a Dios porque estoy sola tan frecuentemente..., mi bebé murió. Pero no sé donde está Dios. Quizá no visite ciudades."

Por eso David sigue ahí junto con Teddy. Quizá lo mandaron a la fábrica para repararle su centro de comunicación verbal (posiblemente le hayan también hecho una actualización, por eso en el siguiente cuento se menciona que tiene 5 años) y  regresó porque el bebé humano murió. Tal vez el abandono por el trabajo de Henry la tiene sumida en tal soledad que considera al humanoide Jules su amigo. Quizá por eso sigue aferrada a David, aún a sabiendas que es un androide y con la consciencia de que siempre va a ser un niño, porque ya no tiene nada más en el mundo.
(Por cierto, al igual que cuando uno pone una opinión así en las redes sociales, recibe uno respuestas tanto positivas como negativas,  igual le pasa a Monica).

Cuando repara en el silencio en el cuarto de David y va a ver qué están haciendo, los encuentra despatarrados por el suelo leyendo un librovid (un libro-video, me imagino que como un eBook más o menos) y se muestra un poco exasperada de que sigan entretenidos con ese juguete infantil que tienen desde hace más de tres años. Monica simplemente comenta "Nunca crecerán", a lo que David y Teddy intercambian miradas y sonrisas cómplices.

Aldiss describe la junta de Henry Swinton con la dueña de la compañía Havergail Bronswick PLC, aprovechando para contar algunos aspectos del mundo corporativo donde ha crecido con tanto éxito la pequeña Synthank: restaurantes de lujo exclusivos para gente adinerada en medio de una contaminación omnipresente, "damas de compañía" de lujo, corporaciones cuyo PIB (Producto Interno Bruto) ya es mayor que el de algunas naciones (pone de ejemplo a Kurdistán) y menciona que los cerebros sintéticos y el uso del silicio ya están obsoletos (no estoy seguro del porqué, pero esto me recordó a los cerebros positrónicos basados en esponjas de iridio de los robots asimovianos).

De regreso a casa de Monica Swinton, ella desea esquiar para relajarse, así que programa los controles de su casa para que muestren una colina nevada (me imagino que funciona más o menos como una holocubierta de Star Trek). Después de esquiar, cuando regresa al mundo "real" (bueno, el mundo real de los superjuguetes) encuentra a David y a Teddy parados frente a ella, con la cabeza gacha y gesto serio. David confiesa su travesura tal como la confiesan los niños: "sólo estábamos jugando, mami", y Teddy complementa la respuesta: "Nosotros no hicimos ruido, fue Jules el que hizo ruido al caer". Al voltear, Monica ve a Jules yaciendo en el suelo, con la pierna izquierda dando lentas patadas al aire; en su caída se había abierto el cráneo y se veían su centro de audición y su matriz de habla.
Cuando se arrodilla frente al cuerpo, David le dice "No importa mami. Estábamos jugando cuando se cayó. Es solamente un androide". Monica responde emocionalmente (antropologizando las cosas, tal como hacemos en la realidad): "¡Por Dios!, ¡es Jules! Pobre Jules. Siempre fue un amigo para mí.", David le contesta que era tan sólo otro androide y que pronto se podría comprar otro; pero la soledad, la presión sicológica y el momento emocional forman la respuesta de Monica:

"¡¿Y qué crees que eres?! ¡Eres otro pequeño androide!"

 Aunque se arrepiente al momento que sus palabras salen de su boca, el daño está hecho: David empieza a gritar "no...., no un androide..., soy real..., real como Teddy, como tú, mami...", empieza a manotear sin control y corre a su cuarto emitiendo su tipo de chillido. Teddy lo sigue, corriendo tan rápido como puede.
¿Cómo reaccionaría un androide que piensa que es humano al descubrir que es un androide?
Pregunta que ya alcanza alturas dickianas.

Cuando Monica se repone de su azoro y desesperanza, también corre al cuarto de David para descubrir horrorizada que Teddy yace tendido sobre el piso mientras David investiga el complejo mecanismo dentro de su panza. Ante la mirada horrorizada de Monica, Teddy le dice que está bien, él dejo que David lo hiciera. Estaban tratando de averiguar si eran reales o.... En ese momento David mueve uno de los engranajes del cuerpo de Teddy y éste deja de funcionar. La reacción de David es completamente histérica: "¡Pobre Teddy!, ¡está muerto!, realmente era una máquina. Lo cual significa...", mientras habla, sus brazos se mueven frenéticamente. Cae hacia atrás golpeandose la cara y se la daña, dejando al descubierto el plástico base. Monica le grita que lo pueden reparar, pero David ya está fuera de control (si fuera humano diríamos "fuera de sí"). "¡Deja de hablar!" grita mientras corre hacia afuera de su cuarto.
Igual que con el sirviente sintético Jules, Monica se queda un minuto junto al cuerpo inerte de Teddy abrumada por la desesperación y la pena. Reacciona debido al ruido que está causando David en su loca carrera a ninguna parte. Sale del cuarto y se acerca a las escaleras pensando que debe llamar a Henry cuando se oye un sonido de rotura y de cortocircuito. De repente el departamento y el jardín desaparecen y se muestra tal como es en realidad: apenas una serie de andamios alambrados para presentar las proyecciones que se hayan programado.

En su loca carrera y en un acceso de furia y de locura David rompe el centro de control domótico (el centro automático que controla toda la casa) y detiene la reproducción del VRD que compró Monica.
Ya sin apoyos visuales que muestren los muebles de la casa, o sus paredes o escaleras o barandales y con todo a oscuras es obvio que todas las luces se apagan), Monica cae al oscuro vacio.

Durante mucho tiempo, David se queda parado, inmovil, finalmente sale caminando de lo que fue su casa, su jardín, su alberca donde jugaba con su amigo Teddy y vivía con su mamá.
Se enfrenta a la calle, al mundo real, donde hay una luz suave de atardecer y tiene la bienvenida de una lata aplastada de "Oka-Col". Se acerca al cadáver de Monica y le dice:
"Soy humano, mami, Te quiero y me siento triste tal como la gente real, así que debo ser humano, ¿no es así?".

David (sketch de Chris Baker para la película AI).
Ahora ya no hay casa, ni jardín, ni Sra. Swinton; en el tercer cuento "Los superjuguetes en otras estaciones", David sale al mundo real, vagando sin rumbo, hasta que en sus vagabundeos encuentra a un robot reparador-mezclador que lo lleva hasta Pueblo Escombro (Throwaway town), un pueblo cercano al centro de la ciudad y cuyos habitantes son robots y computadoras todavía funcionales pero incompletos u obsoletos que han sido desechados por sus dueños (hay que notar que este es el cimiento para la sección de la "feria de la carne" de la película AI).
En pueblo Escombro, David encuentra que todos los robots y aparatos se ayudan a repararse y a adaptar repuestos de otros robots y aparatos ya inservibles, una de las cosas que averigua es la ubicación de un taller de reparaciones escondido entre toda la chatarra y óxido, ahí le reparan la cara. También ahí conoce a los Devlins danzantes. Al Devlin macho se le había desplazado un socket de la pierna derecha; además, los bailes que ejecutaban los Devlins ya habían pasado de moda. David se va con ellos para verlos danzar todos sus bailes que tenían programados.

Synthmanía, el consorcio que se había formado a partir de Synthank, había crecido y ahora se llamaba Worldsynth-Claws y Henry Swinton había escalado hasta el puesto de CEO, el director de todo el conglomerado por encima de los directores de las compañías que había absorbido.
Aldiss nos introduce a una junta ejecutiva que se lleva a cabo en alguna isla paradisiaca de los mares del sur. Swinton está con algunos de los miembros de la junta directiva discutiendo el siguiente paso que debe dar la corporación: él apoya la inversión en Marte, sobre todo en la maquinaria terraformadora, de esa forma podrían reclamar la atmósfera como suya y cobrar incluso por respirar el aire marciano.  Pero todos los otros consejeros están en desacuerdo. Todos los planes de inversión muestran que la inversión va a ser enorme y apenas van a empezar a generar ganancias después de un siglo. El análisis principal era el que había hecho Samsavvy una supersoftputer (me imagino que una supermainframe mezcla de hardware y software) modelo Mk. V, y ese análisis es el que decía acerca de las ganancias a muy largo plazo. Es obvia la referencia a la computadora Shalmaneser de "Todos sobre Zanzíbar", un buen ejemplo de guiños cienciaficcioñeros en obras cienciaficcioñeras.
A pesar de la oposición y protestas de los integrantes del consejo (todos ellos exdirectores de las compañías que ahora forman parte del conglomerado), Henry Swinton defiende la validez de su idea, contra el análisis de Samsavvy simplemente dice "no tiene mi intuición"; eso hasta que habla el viejo Ainsworth Clawsinski (el que dió la parte "Claws" al nombre de la corporación): "Al diablo tu intuición Henry", frase que es coreada y celebrada por todos los integrantes del consejo. Y a pesar de todo, Swinton sigue defendiendo su idea sin que los consejos y reflexiones en contra de los demás lo disuadan. Enojado y frustrado, al fin se pone de pie y se va.

Aquí me gustaría mencionar la frase que usa Aldiss para describir esta última acción de Swinton:
"Tomó su tableta y se fue (Gathering up his pad, he marched out of the room)", hay que considerar que la idea de las tabletas (pads, computadoras portátiles) ya estaba en el aire desde 1968, con la película y libro "2001: Odisea del Espacio" y el concepto del "newspad" clarkiano, aún así es agradable saber que hay algunos que le están prestando atención a la imaginación y nuevos conceptos.

Al regresar a su cuarto del hotel se encuentra que la compañía lo acaba de correr a través de un mensaje en su ambient (más o menos como un SMS en su smartphone, no se rían, en México estámos a punto de caer en esas ridiculeces gracias a la corrupción de nuestras clases gobernantes), por cierto, Aldiss se divierte un poco al mencionar que Henry Swinton se entera gracias a que su "dama de compañía" -Melocotones (bueno, por lo menos Aldiss tiene la suficiente presencia de ánimo para escribir estos chistoretes)- le deja un recado en el espejo escrito con lápiz labial antes de abandonarlo.
Henry Swinton empieza a reflexionar con la nueva perspectiva de haber caido desde la altura máxima de la corporación más poderosa de la Tierra (a punto de volverse interplanetaria). De repente se da cuenta que la playa y el océano que veía desde la ventana del hotel en realidad se veían diferentes: las olas depositaban en la playa botellas de plástico y peces muertos; decidió ponerse a nivel de la playa y pudo apreciar más diferencias: contaminación, el ir y venir incesante de las gaviotas y el aspecto triste y ajado del hotel que estaba construido sobre arena y ya se notaba el hundimiento de uno de sus lados. Cayó en la cuenta que su vida era igual: sin cimientos, vacía, sucia, triste, bonita sólo en su aspecto. Pero en la vida real ya había olvidado que tenía una familia, a su esposa Monica acompañada tan sólo de juguetes, de androides: Jules, Teddy y David; la había dejado sola cuando más lo necesitaba: cuando murió el bebé.
Decidió que, a fin de cuentas, había tenido suerte: ya era libre, sin las aplastantes ambiciones y obligaciones de las compañías que había forjado. Ya era tiempo de regresar a casa.
Al igual que Anthony Burgess en su novela Naranja Mecánica, Brian Aldiss le da una dimensión moral y humana al personaje de Henry Swinton. Hace que piense y reflexione en en lo que está haciendo, hacia dónde se dirigía y qué es lo que tiene realmente.

En Pueblo Escombro, ya se ha reparado el socket del Devlin macho y junto a su pareja, el Devlin hembra es capaz de bailar otra vez; David se va con ellos al pequeño hotel donde "viven" y los observa bailar durante horas hasta que llega el camión de desechos y tira toda la chatarra y robots obsoletos que trae, un par de robots todavía activos se rompen durante le caida, pero algunos todavía quedan funcionales, a uno solamente se le ha roto su pieza principal pero la computadora que lo supervisaba lo desechó.
Mientras esto sucedía, entró al pueblo una limosina negra conducida por Henry Swinton. En cuanto encuentra a David se lo lleva para limpiarlo y repararlo en memoria de Monica.

Cuando platica con David en su nuevo departamento, barato, de aspecto anticuado y desgastado, se da cuenta que David está obsesionado con la idea de ser humano, así que decide llevarlo a la fábrica original donde lo construyeron para que se convenza de su naturaleza de androide. Esta fábrica fue el punto de origen de Synthank, de lo que se convertiría en Synthmania y Worldsynth-Claws; en algún punto de su camino, la corporación se deshizo de la fábrica. Ahí fue donde Henry comenzó su loca carrera y donde evolucionaron los mecas (sí, Aldiss llega a utilizar esta palabra, no sé por qué).
Al entrar en la fábrica Henry Swinton encuentra a un viejo colaborador suyo, Ivan Shiggle.
Y al ir recorriendo la fábrica, David se encuentra a sí mismo, más bien encuentra mil copias de sí, listas para el embarque, y bruscamente cae en cuenta que él es tan sólo un producto fabricado en serie, igual que todas las otras copias. A diferencia del David de la película, abrumado y deprimido, tratándo de suicidarse tirándose al agua, el David del relato se queda impactado ante esta revelación, su boca quedó abierta, se congeló, se quedó inmóvil en su lugar hasta que falló su giroscópio interno y cayó hacia atrás.
No está por demás notar que estos pasajes sirvieron como base para algunas escenas de la parte de Manhattan "Donde los Leones Lloran" de la película AI: Cuando Henry sostiene la plática con David sirvió de cimiento para las escenas donde el prof. Hoby platica con David en la oficina central de Cybertronics y es obvio que la escena donde David se encuentra mil réplicas de sí mismo fue uno de los puntos centrales de esta sección de la película, aunque la ilogicidad y cursilería fueron puestos ahí por Ian Watson (el cienciaficcioñero guionista) con ayuda de Steven Spielberg.

El aterdecer del día siguiente encuentra a los dos hombres, Swinton y Shiggle encorvados sobre una mesa de trabajo en la fábrica. En la plancha está David conectado mediante un cable; se le ha sustituido su viejo cerebro electrónico por un nuevo cerebro neural, le han remodelado la cara y se le ha renovado la ropa para que parezca que el niño ha crecido; obviamente que se ha recuperado toda la memoria del cerebro original. Si David fuera humano, se podría decir que murió y está a la espera de su renacimiento; siendo androide, quedó desactivado y tiene una remodelación total con un mejor cerebro más completo y versátil; no sólo eso, Henry Swinton descubre con alegría que aún recuerda cómo  trabajar con androides y con las nuevas tecnologías. Incluso han reactivado a un osito Teddy del almacén y lo reprogramaron para que reconociera a David y "recordara" su pasado juntos.

Teddy: "¡Hurra!, donde vivíamos siempre era verano, hasta que terminó. Y entonces era invierno."
Shiggle: "Bueno, ahora es primavera."

Cuando se reactiva, la primera reacción de David es mirar a su padre y exclamar: "¡Papi!, ¡tuve el sueño más extraño!, nunca había soñado antes..."

Brian Aldiss termina el cuento con la -también afortunada- frase:
"Fue casi humano".

Aldiss se refería a las reacciones de los personajes presentes. Sería cursi si no tuviéramos la consciencia de que no todos los que están ahí son humanos y si esto no nos moviera a reflexionar que la inteligencia y las emociones no deberían pertenecer o estar capturadas por un grupo exclusivo, que deberían ser más universales.




Superjuguete inge y los sintéticos malditos.
Meshiko-Tenochtitlan  15.11.12
------------------  FIN DE TRASMISIÓN  -------------------------------


¡Leelo Completo!
Bookmark and Share
Print