Gel Azul

Por Israel Laureano

Gel Azul es una novela de ciencia ficción escrita por el cienciaficcioñero e ilustrador mexicano Bernardo Fernández (BEF) publicada en 2007 en España y hasta 2009 en México aunque los relatos fueron escritos en 2004 (de hecho ganó el premio Ignotus en 2007 a la mejor novela corta).

Portada de la edición mexicana.

La edición mexicana consiste en dos novelas cortas: la que da nombre al libro, "Gel Azul" que es una historia basada en la narrativa de novela negra con ambientación cyberpunk, es decir, un caso policiaco que entremezcla intrigas y conspiraciones políticas y económicas.
La novela está ambientada en una Ciudad de México futurista llena de drogas e inmigrantes, sobrepoblada y con abismos sociales y económicos casi insondables; internet ha evolucionado al grado de ser una experiencia total, donde uno participa de mundos virtuales programados específicamente para interactuar con el usuario, para "sumergirse" totalmente en la red se usan interfaces neurales ‐obviamente‐ y tanques de inmersión llenos de un gel proteínico mezcaldo con nanorrobots que se encargan de controlar la temperatura, eliminar los desechos del usuario, mantener todas las condiciones de supervivencia; de esta forma, el usuario "entra" y "vive" en la red sin necesidad de "salir" al mundo real. Ese es el mundo de Gloria Cubil, hija de Arceo Cubil el hombre más rico y poderoso de México, ante quien se inclinan hasta las auroridades judiciales. Gloria Cubil ha estado inmersa en su tanque de gel a lo largo de nueve años sin molestarse a salir al mundo real hasta que un día, el trabajador encargado de darle mantenimiento al tanque descubre el cadáver de un bebé flotando en el gel del tanque. Esto hace que el caso se le asigne a J. Crajales, un detective de segunda con un pasado hacker al que se le cortocircuitó su interfaz neural en cuanto lo atraparon en una de sus transgresiones.
Crajales investiga hasta toparse con una intriga contra el propio Cubil que involucra el tráfico de órganos y partes humanas que son amputadas impunemente de las personas que están inconscientes en su tanque de gel "viviendo" la red sin que su cerebro responda a los fuertes estímulos de dolor de una amputación.

El desenlace es bastante creativo, aunque la narración adolece de caer en varios lugares comunes (el detective duro y con ínfulas de antiheroísmo, fracasado, amargado y odiando a todo y a todos, los hackers adolescentes que son capaces de penetrar sistemas de muy alta seguridad; esto es una propuesta hollywoodense, cualquiera que tenga algunos conocimientos de informática real sabrá que esto es tan increíblemente improbable que es incluso risible en un relato de ficción, incluso las interfaces neuronales, este concepto tiene tantos detallitos ilógicos que es altamente improbable explicarlo -incluso usando tecnobabble- y por tanto hay que usarlo como una copia al carbón, plano y caricaturesco).

El segundo relato, "El Estruendo del Silencio" -por su extensión entraría como cuento, pero por su estructura más bien se consideraría "novela corta"- es más cienciaficcioñero: un japonés con ascendencia mexicana, Koji Cuauhtemoc Kobayashi, altanero, prepotente y pretencioso, hereda el mando de una compañía líder mundial en su ramo, la HumaCorp (ingeniería genética, principalmente) donde hace gala de todo su poder económico y político. Su megalomanía llega al grado de idear el proyecto Botella al mar, lanzar una nave controlada por una IA, capitaneada por un insectoide cibernético (robot con partes y fisiología orgánicas), microbots y nanobots para llegar a otra estrella -Épsilon Eridani- y aterrizar en un exoplaneta tipo terrestre detectado en la zona habitable de la estrella en un viaje de 80,000 años; la carga útil son un par de clones, uno de él y uno de su pareja, la bellísima y vacua top-model europea, Marinka Dobrova.

Debido a que el viaje es tan largo, el mantenimiento, administración y pilotaje de la nave es encargado a seres básicamente inmortales, la IA llamada MaReL (Macro Red Local) incorporada a la nave osmótica (recoge átomos de hidrógeno a través de su fuselaje semipermeable para impulsarse mediante fusión) en forma de medusa, el piloto conocido como Sr. Ká, un ser cibernético en forma de mantis color azul cobalto casi del tamaño de un humano que sale de su periodo de letargo cada cien años para estar activo durante treinta días, tiempo en el que se dedica su verificar el correcto funcionamiento de toda la nave, asegurarse que el rumbo de navegación sea correcto y todos los parámetros de la nave estén normales: velocidad, aceleración, erosión, etc. Los microbots y nanobots están encargado del mantenimiento y reparaciones generales de la nave; su inteligencia es autónoma, pero sus acciones dependen de la IA central, MaReL, al contrario que el Sr. Ká, cuya inteligencia y acciones son autónomas.
Al término de su periodo activo, el robot piloto tiene que regresar a su crisálida de plexiglás para otro periodo de letargo -otra "noche"- de un siglo. En uno de sus periodos de letargo, el Sr. Ká empieza a soñar. Por cierto, el insectoide cibernético no tiene nombre asignado, toma el nombre de "Sr. Ká" a partir de que fisgonea un documento confidencial dirigido al Sr. Kobayashi (Sr. K.). Al principio los sueños son muy simples y borrosos (el Sr. Ká solamente recuerda sus propias patas sobre la terminal) pero poco a poco se vuelven más largos y abstractos. A partir de ahí el Sr. Ká empieza a investigar todos los archivos a los que tiene acceso en la terminal y se encuentra con toda la cultura humana: música, poesía, literatura, pinturas, fotografía, etc. Y a su vez sus sueños se vuelven más ricos y complejos. Poco a poco, el Sr. Ká va desarrollando autoconsciencia; el reconocimiento de que es un ser completo, independiente, con capacidades e instintos.
Tanto MaReL como el Sr. Ká se basan en redes neuronales, sistemas capaces de aprender, inicialmente solamente el Sr. Ká había desarrollado autoconsciencia, pero su interacción con la IA también logra desarrollar su autoconsciencia.

Igual que el ejemplo de HAL9000 de la novela 2001: Odisea del Espacio, la autoconsciencia se puede explicar como un fenómeno de la complejidad de los sistemas cibernéticos y la programación IA de MaReL. Sin embargo, MaReL empieza a desarrollar una personalidad femenina neurótica; marcando el inicio del clímax de la narración, encontramos que la personalidad de Kobayashi se activa en un cuerpo humano generado por los biocircuitos del Sr. Ká, aunque es una especie de holograma, es "activado" eléctricamente (hasta cierto punto es como si el Sr. Ká diera a luz sin necesidad de parir, aunque con el mismo dolor), sucede que MaReL ha desarrollado neurosis femenina porque una de las ingenieras genéticas que la diseño y construyo, Akiko, estaba profundamente enamorada de Koji Kobayashi y por lo tanto programó su propia personalidad en los circuitos de MaReL para poder seguir junto a su amado, pero cuando la IA cobró autoconsciencia y se volvió neurótica, cayó en una crisis y en medio de un ataque de celos mató al clón de Marinka Dobrova todavía en animación suspendida. Esto activa una subrutina de emergencia independiente al control de MaReL, "nace" el fantasma de Kobayashi y se le infunde su personalidad, independientemente al clón en animación suspendida.

Kobayashi desactiva a MaReL y luego reformatea todo el sistema central de la nave, borrando a MaRel y "matando" la personalidad digitalizada de Akiko; también planea reformatear el cerebro del insectoide cibernético, "matando" así al Sr. Ká.
En este punto BEF, el autor, hace uso de una idea medio estrambótica que raya en el Deux ex Machina: los microbots han desarrollado su propia subcultura en el ecosistema organo-mecánico de la nave y veneran al Sr. Ká como dios robótico y por lo tanto defienden su existencia por sobre las órdenes o deseos de Kobayashi. Entran en los tanques de gel proteínico donde yacen los clones en animación suspendida y eliminan los cuerpos de Koji Kobayashi y Marinka Dobrova (ya muerta).

Ya sin mandatos humanos, y después de algunas reflexiones y estudiar su propio manual de funcionamiento, el Sr. Ká redirige la nave hacia la estrella V640 Cesiopea, aproximadamente al doble de la distancia original y reprograma su periodo sueño-vigilia para que su siguiente "noche" durase 80,000 años. Como mesías robótico, les dice a las legiones de microbots que lo siguen que sigan viviendo en el ecosistema de la nave, que la mantengan en orden y les promete que volverá.
Y después entra a su crisálida de plexiglás para su larga "noche" de ochenta mil años.

Portada de la 1a edición española, ediciones Parnaso, 2007. La ilustración de la portada en formato de historieta es del monero mexicano Bachan.
La edición española contiene un relato más, Bajo un cielo ajeno, relato corto (son solamente siete páginas) que -hasta donde sé- no está estructurado bajo alguna anécdota o historia; es simplemente la descripción del ambiente de un Marte terraformado en donde ha sido contratado un trabajador mexicano; se narra la pobreza y miseria del barrio donde vive, su familia rota, recuerdos hirientes y realidad amarga.
Como nota: a este tipo de narraciones donde se representa un momento o instante sin continuidad en el tiempo (sin pasado ni futuro), donde se trata de captar las emociones, colores y sonidos narrados, en lugar de una historia con planteamiento, nudo y desenlace, se le llama viñeta (en el mundillo literario, en la subcultura cómic significa otra cosa).

Gelatinoso inge y los azula'os malditos.
Meshiko-Tenochtitlan  24.02.13
-----------------  FIN DE TRASMISIÓN  --------------------------


¡Leelo Completo!
Bookmark and Share
Print

Ciberíada

Por Israel Laureano

Ciberíada es un libro de ciencia ficción escrito por Stanislaw Lem en 1965.

Portada de la 1a edición en polaco, 1965.

Aunque el libro fue escrito y publicado originalmente en 1965, en Polonia, la primera traducción al inglés se hizo hasta 1974 y la traducción al español se publicó hasta 1980. La edición original fue ilustrada por el artista polaco Daniel Mróz (es el autor de la portada original); las ilustraciones que hizo son altamente valoradas (mostraré algunas en este post), aunque casi ninguna versión traducida las tiene. Por lo menos en algunas de las nuevas ediciones en inglés se publicitan como "Edición Completa", quizá se refieran a las ilustraciones.


Portada de la 1a edición al español, 1980.
Trurl

El libro está estructurado como una serie de fábulas centradas en los robots Trurl y Clapaucio quienes son constructores, (algo así como inventores-ingenieros-científicos) que se la pasan viajando por el universo para ofrecer sus servicios.

El universo de la ciberíada está formada por robots y seres cibernéticos (animales, plantas, todo se ha hecho artificialmente), solamente a partir de los últimos cuentos se empiezan a mencionar a los humanos bajo el nombre "rostropálidos"; en uno de los cuentos se nos narra incidentalmente que todos los robots y seres cibernéticos fueron creados por los rostropálidos a su imagen y semejanza, pero pronto los robots evolucionaron a seres conscientes y se auto-modificaron a formas muy diferentes entre sí.
Clapaucio

Todos los cuentos están ambientados en sociedades seudo-medievales (castillos, reyes, aristocracia, incluyendo dragones, etc; obviamente en el medievo no había viajes espaciales ni acceso a la tecnología y conocimientos que despliegan los constructores).
Cada cuento narra algún viaje o anécdota  de Trurl y Clapaucio o de alguno de ellos por separado pero siempre bajo el estilo de la fábula, es decir, alguna narración que resalte algún aspecto moral o comportamiento ya sean positivos o negativos.

Lo más chistoso es que aunque los cuentos involucran a robots, planetas y estrellas, viajes espaciales y tecnologías y capacidades más allá de nuestra comprensión (un ambiente totalmente cienciaficcioñero), los relatos no están enfocados a un público aficionado a la ciencia ficción (acostumbrados a relatos más planos, de aventuras, a veces caricaturescos, sin trasfondos intelectules o morales), más bien a matemáticos, físicos, filósofos, cibernetistas (estudiosos de la cibernética) y entusiastas de la IA.


Pongamos por ejemplo el primer cuento, "La receta de Garganciano", Trurl y Clapaucio llegan a un planeta cuya población está claramente dividida en dos. Los constructores -muy correctamente - asumen que los servicios que se les van a requerir van a ser construcción de armas de guerra; si esta suposición resultaba ser cierta, iban a aplicar la mentada receta; con esta suposición, se separaron y cada uno visitó uno de los reinos. Y sí, la suposición resultó cierta: los reyes de los reinos resultaron contrincantes voraces a los que les interesaba tener armamentos para atacar a sus enemigos, Clapaucio y Trurl convencieron a los reyes de que el arma más eficaz era un ejército eficiente, un ejército que actuara como un sólo ser, sin las distracciones de la organización y la sincronización y con la ventaja de la fuerza grupal.
Después de un par de demostraciones que probaban fehacientemente la ventaja de este concepto (conseguido simplemente instalando enchufes a cada soldado e interconectándolos entre sí), los dos bandos modificaron a su ejército para que se pudieran "conectar" entre sí. Pero sucede que todo ser consciente tiende a autoprotegerse, evitar el conflicto y buscar actividades intelectuales o artísticas, así que sin darse cuenta, los reyes modifican a sus ejércitos no para hacerlos mejores guerreros, sino para buscar la paz.

Es muy interesante considerar que la receta de Garganciano se basa en el hecho de que cualquier ente autoconsciente, sentiente y con discernimiento filosófico evita cualquier forma de autodestrucción y pensar en el sentido opuesto: entonces, ¿cuando nos integramos a un grupo o sociedad dejamos de ser seres conscientes e independientes, dejamos a un lado todo aspecto intelectual y ético y nos dejamos arrastrar por nuestros instintos y sentimientos? ¿Como seres individuales actuamos racionalmente, pero en grupo somos irracionales? Interesante...
Y esta es la moraleja de la fábula; Lem no la dice explíctamente, claro, no se rebaja a ese nivel de arrogancia, pero sí que deja material para pensar.



Todos los cuentos o fábulas tienen un trasfondo moral o intelectual e implican una moraleja, pero Lem deja la puerta abierta a la interpretación de cada quien.

Como ejemplo de moraleja intelectual es el cuento "Los dragones de la probabilidad", una mezcla deliciosa entre la fantasía más clásica (los dragones) y el aspecto más estrictamente abstracto de la ciencia: las matemáticas probabilísticas y cálculos estadísticos, ejemplo perfecto de anécdotas matemáticas, perfectamente disfrutable para los matemáticos, físico y todos aquellos que se sienten cómodos en territorios tan abstractos.



Ilustración completa de la portada original, tapa+contratapa.
Aunque la narrativa sigue un estilo que parece apropiado para literatura infantil (por las fábulas, me imagino), todas las anécdotas e historias tratadas distan mucho de un simple y sencillo montaje literario para presentar aventuras planas y bidimensionales, al grado de tocar temas y estructuras abstractas.

Es de notar que la última fábula del libro se titula "Altruicina", y en el libro original en polaco la sigue una narración derivada que se titula "Trurl y la construcción de mundos felices", cuento que no salió en la traducción original al inglés y tampoco está en las ediciones en español, aunque quizá las nuevas ediciones en inglés ya lo pongan...

Ciberiado inge y los cibermalditos.
Meshiko-Tenochtitlan   17.02.13
------------------  FIN DE TRASMISIÓN  -----------------


¡Leelo Completo!
Bookmark and Share
Print