La Saga Crepúsculo: Luna Nueva

Por Chacal

FICHA TÉCNICA

Título: Luna Nueva
Título original: The Twilight Saga: New Moon
Dirección: Chris Weitz
País: Estados Unidos
Año: 2009
Fecha de estreno: 18/11/2009
Duración: 130 min.
Género: Romance, Thriller, Terror, Fantástico
Calificación: No recomendada para menores de 13 años
Reparto: Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner, Ashley Greene, Peter Facinelli, Elizabeth Reaser, Kellan Lutz, Nikki Reed, Jackson Rathbone, Bronson Pelletier
Guión: Melissa Rosenberg
Distribuidora: Aurum
Productora: Summit Entertainment

SINOPSIS

Tras salvar su vida milagrosamente al sufrir el ataque de los vampiros, Bella (Kristen Stewart) se dispone a celebrar su 18º cumpleaños junto a Edward (Robert Pattinson) y su familia. Sin embargo, un accidente vuelve a causarle dolor, y los Cullen creen que la mejor opción es abandonar la ciudad de Forks para no crear mayores problemas. Bella, con el corazón destrozado, hallará consuelo en el siniestro Jacob Black (Taylor Lautner).

CRÍTICA

Cuando se estrenó Crepúsculo (y en el momento en que escribo estas líneas aún no hace ni un año de ello) no me podía imaginar que estábamos ante la franquicia fantástica que más claramente puede seguir los éxitos de las sagas de Harry Potter y El Señor de los Anillos. Y es que, por si alguien aún no se había enterado, Hollywood lleva buscando desesperadamente desde hace unos años una franquicia tan exitosa como las dos citadas, siendo innumerables las intentonas estrenadas hasta la fecha, ninguna de ellas con un éxito similar a los films de las obras de J.K.Rowling y Tolkien.

Si el año pasado ya Crepúsculo resultó rentable (por un coste de 37 millones de dólares recaudó casi 385 a nivel mundial) otro tanto puede ocurrir ahora con Luna Nueva, y de ello puedo dar fe por una sala donde asistí bastante llena (al menos más de lo habitual en la primera sesión de la tarde), sobretodo del público potencial al que va dirigida esta franquicia: las adolescentes. Para ellas sin duda el espectáculo está garantizado, y quizás no tanto por el vampiro encarnado por Robert Pattinson sino por el hombre lobo a cargo de Taylor Lautner ya que cada vez que el actor mostraba su torso escuchaba yo comentarios del tipo: Joder como está el Jacob, Madre de Dios del Cielo o un sonoro NO cuando la intentona de beso entre él y Bella acaba en nada (por no citar los estruendosos aplausos de extasis y placer tras lo que al final del film le propone Edward a Bella, y que te deja con la intriga de cara a Eclipse, tercera entrega en rodaje y que se estrenará en el verano del 2010).

Si tengo que destacar algún aspecto del film reconozco que tanto el actor (Taylor Lautner) como el personaje (Jacob Black) se me hicieron lo más interesante de la película. Ello se debe a lo estimulante y energética de su actuación, a diferencia de la pareja protagonista, que resulta monótona tanto por parte de él (con esa continua cara de pena que parece que le hayas pegado una paliza a toda su familia) como de ella (realmente incapaz de ningún otro registro que no sea la habitual cara de asco que parece poner a todo) Vamos, que Taylor Lautner le pone ganas e ilusión, con lo cual consigue que al final congenie uno más con su Jacob Black que con el soso de Edward Cullen. A ello también ayuda su condición de hombre-lobo, lo cual permite que el departamento de efectos especiales saque unos animales impresionantes y que resultan más llamativos que los tópicos y típicos vampiros.

De los chupa-sangres que pululan por la película casi repito lo que ya dije de la anterior: olvidaos de la imagen clásica de estos personajes, en esta saga parecen de todo menos eso ya que se han suavizado tanto sus características que incluso los que aquí se supone que tienen que impresionar (los Vulturi) parecen sacados de un cruce entre los vampiros de la saga Blade y los románticos de las obras de Anne Rice. Fuera de lo que son los personajes fantásticos del relato, el resto (los humanos) tienen una presencia tan testimonial como olvidable. Asimismo (y como historia romántica que es), en ocasiones son TAN almibaradas las vacias conversaciones que intercambian los protagonistas que producirían sonrojo de vergüenza ajena si no fuera por el inesperado tono de comedia que le encontré yo en escenas como la ridícula visión donde aparece Bella transformada en vampiro (porque atención también al detalle de que en esta saga esos personajes se ven afectados por la luz solar provocando... ¡que brillen como diamantes!)

Pero pese a que por mis comentarios anteriores penseis que me voy a cargar la película, la verdad es que sería injusto hacerlo porque en última instancia yo tenía asumido el tipo de producto que iba a ver y eso lo cumple con solvencia, incluso me atrevería a decir que de una manera más vistosa que en la anterior entrega gracias a la fotografía del español Javier Aguirresarobe (todo un experto en el tema como ya se pudo apreciar en su momento en títulos como Los Otros o Mar Adentro). Asumiendo, pues, tanto el tono como las características de esta película en concreto y de la saga a la que pertenece en general, sin lugar a dudas cumple su cometido y no aburre en ningún momento siempre que uno no intente buscar lógica y coherencia a las acciones de los personajes (porque sino TODOS podrian ser catalogados de memos para arriba). De todas maneras el resultado final sigue pecando de falta de originalidad porque vampiros románticos no es esta la primera vez que se ven en pantalla (aún me recuerdo de los suspiros de placer que provocaron Tom Cruise, Brad Pitt y Antonio Banderas en Entrevista con el vampiro) y para historia de amor de este estilo me quedo con la del Drácula de Coppola, con frases como He cruzado océanos de tiempo para encontrarte (y con unos actores, Gary Oldman y Winona Ryder, mucho mejores y más creibles que estos).

LO MEJOR: Si uno la va a ver llevando las expectativas bajo cero, incluso puede salir del cine habiéndose entretenido, a lo que sin duda ayuda la energética presencia de Jacob Black (y de Taylor Lautner que es quien lo interpreta), así como del impresionante lobo en el que se transforma. Además la fotografía de Javier Aguirresarobe permite que el resultado final luzca más que en el anterior film.

LO PEOR: No hay nada rescatable de los vampiros de esta saga ya que ni resultan creibles ni atemorizadores, aparte de lo ridículo de ciertos cambios sobre su estado natural como eso de que brillen como diamantes a la luz del sol. Asimismo la pareja protagonista resulta muy sosa (y para muestra ella, que no suelta ni tan siquiera una lágrima en las escenas donde se supone que tendría que llorar).

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