Los Solarianos

Por Israel Laureano

Los Solarianos es la primer novela escrita por Norman Spinrad publicada en 1966.

Portada de una de las primeras ediciones a fines de la década de 1960.


Los solarianos, que desde hace un tiempo viven aislados del resto de la galaxia, reaparecen para salvar a la raza humana de unas criaturas que quizá no son más que ingeniosas computadoras, aunque poderosas e implacables: los duglaari. Pero la solución que los solarianos traen a los peligros y amenazas de la guerra no es un arma secreta ni un insólito plan táctico. La victoria que ellos prometen se conseguirá mediante una estrategia simple y terrible: rendición incondicional.

Quise iniciar el post con el texto de la contraportada porque es una sinopsis de la novela medio hollywoodense: sí dice la trama principal de la novela, pero oculta totalmente su verdadera riqueza literaria y dice a gritos las características más burdas y de forma tan alarmista y espectacular que uno se sorprende que la forma en que está escrita la novela no concuerde con su sinopsis amarillista y espectacular.

La novela está situada cientos de años en el futuro, cuando la humanidad ya ha colonizado el sistema solar y muchos sistemas de la galaxia. Cuando se inicia la novela, la humanidad está en guerra con otra especie, los duglaari. Los duglaari o "doogs" se basan en su superioridad numérica para ir venciendo en la guerra, los humanos les presentan débiles batallas que invariablemente pierden. La superioridad doog es innegable. Sus computadoras son más rápidas y adaptables que las computadoras humanas, así que la estrategia dictada por las computadoras doog es netamente superior a la estrategia de las computadoras humanas.
Aproximadamente trescientos años antes de los sucesos de la novela, cuando se encontraron las especies humana y duglaari y empezara la guerra, los habitantes del sistema solar detuvieron su participación en la guerra y se aislaron. El líder de esos tiempos, Douglas McCay, publicó y difundió un discurso que se conoció como "La Promesa", básicamente era una promesa para salvar a la raza humana, que encontarían una forma de vencer la superioridad numérica de los duglaari.
El aislamiento del sistema solar se aseguró mediante minas automáticas en todas las rutas de acceso al sistema, así que al sistema solar se le empezó a conocer como "Fortaleza Sol" y a sus habitantes como "Solarianos". Durante casi trescientos años se interrumpieron todas las comunicaciones y contacto, así que la humanidad se dividió entre los colonos, la Confederación Humana y los solarianos, los habitantes de Fortaleza Sol. A pesar de que los solarianos son parte de la humanidad, nadie los ha contactado, están rodeados por un halo de misterio y apoyados solamente por la fe en La Promesa.

Bajo este contexto, una nave solariana contacta al planeta principal de la Confederación, Olympia III. La recepción de la nave solariana se hace en medio de una gran curiosidad y expectación aunque al final los solarianos son solamente humanos, igual que ellos. Confirman que, efectivamente, vienen a cumplir La Promesa, sorprendentemente lo van a hacer con una sola nave de transporte, no de guerra y sin ninguna arma apocalíptica, y tan sólo piden la participación de un confederado: el comandante de flota Jay Palmer para que cumpla las funciones de embajador de la Confederación.

Portada de la edición en español, edhasa, 1982. En lo personal me gusta mucho más esta portada que la infantil ilustración de la edición en inglés. A primera vista la novela es apenas una space opera sin mucho interés ni imaginación. En el texto principal del post escribo mis impresiones de lo que pienso Spinrad realmente nos quiso decir. Un mensaje importante, abstracto, abierto a la imaginación y a las interpretaciones, como esta portada.

El humano de la Confederación, Jay Palmer, creció dentro de la sociedad burocratizada, ordenada y jerárquica producto del militarismo y la guerra. Nunca se le ha permitido tomarse el tiempo de reflexionar y considerarse a sí mismo como ser humano, la sociedad y él mismo siempre lo han considerado parte de un sistema, de una maquinaria mayor como una tuerca a un dispositivo grande y complejo.
Los solarianos (la tripulación solariana consiste en seis humanos, tres hombres y tres mujeres) han aprendido a desarrollarse como humanos, a formar una sociedad humana compuesta por grupos orgánicos (como ellos seis) maximizando sus talentos naturales: liderazgo, pensamiento estratégico, empatía (dado que es un relato ciencificcioñero, Spinrad se da una pequeña licencia literaria y les otorga poderes telepáticos a un par de solarianos, sin embargo, esta licencia después se descubre imprescindible para la trama).
Los "grupos orgánicos" son agrupaciones a mitad del camino entre una "familia" y un "grupo de amigos". Hay lazos entre ellos, de amistad, compañerismo y solidaridad tan fuertes y acoplados que les permiten convivir y trabajar para lograr un mismo objetivo. El sexo se considera una forma de convivencia y aceptación social, no como una forma rígida de compromiso, o moneda de cambio, o chantaje, favor, obligación ni alguna forma en que se le considera dentro de las sociedades rígidas, fuertemente jerárquicas y aglutinadas por factores externos (en el caso de la sociedad ficticia de la Confederación Humana el factor externo aglutinante es la guerra, en el caso de la sociedad real del planeta Tierra es el dinero).

Creo que huelga decir que Palmer ve todos estos cambios con sorpresa, confusión y curiosidad, le toma un par de semanas comprender y aceptar, y algunos días en asimilarse.

El plan de batalla de los solarianos inicia con una visita a Dugl, el planeta central del imperio duglaari y rendirse total e incondicionalmente. Todo el estado mayor de la Confederación se ríe ante esta posibilidad y el líder solariano, Dirk Lingo, les aclara que es solamente una estrategia para obtener audiencia con el Kor, el líder de los duglaari (hay que notar que un par de confederados, el mariscal supremo Kurowski y el comandante Jay Palmer, recién ascendido a general y embajador plenipotenciario, ya sospechan que la estrategia de los solarianos implica una trampa para los duglaari).
Los humanos consiguen una audiencia con el Kor y como parte de la rendición, los solarianos ofrecen abandonar todas sus colonias (la Confederación) con tal de que los duglaari respeten al sistema solar, sin embargo el Kor no acepta esta condición y amenaza con la destrucción total del sistema solar. Ante el fracaso, los humanos se van de Dugl en su nave (no huyen, los telépatas forman una imagen mental simulando una bomba de fisión. Engañan a los doogs y a sus computadoras así que los dejan salir hasta los lindes del sistema Dugl, punto en el que Jay Palmer salva la nave mediante una estrategia militar de retirada).

En este punto es donde uno se da cuenta que la trama cienciaficcioñera (el viaje de la nave solariana al corazón de la civilización duglaari) es apenas una excusa bien hecha e integrada para mostrarnos un aspecto de la evolución cultural humana.
Inicié este post con el texto de contraportada de "Los Solarianos" diciendo que era una sinopsis justa e injusta de la trama de la novela. Espero que el contexto ya sea suficiente para aclarar este punto: sí, los solarianos se aislan y deciden reaparecer para salvar a la humanidad; lo que no dicen es que los solarianos son meros humanos y que se les conoce así porque son originarios del sistema solar. Al principio de la novela se explica que los doogs son mamíferos, tales como los humanos, así que lo que dice la sinopsis "unas criaturas que quizá no sean mas que ingeniosas computadoras" suena un poco fantasioso. Uno de los objetivos de la narración de gran parte de la novela (después de que los humanos estuvieron en Dugl, capital del imperio doog) es analizar las características principales de la sociedad duglaari y la sociedad humana. Los duglaari son totalmente lógicos, eficientes y faltos de emoción y se rigen exclusivamente por órdenes de una computadora (la computadora central en Dugl), todas sus acciones y planes se guían por los lineamientos y órdenes de sus computadoras. Los humanos, en cambio, son emocionales e ilógicos, eso tiene la ventaja de la creatividad y la desventaja de la impredectibilidad. Es por eso que los duglaari odian a la humanidad. La odian y la temen a muerte, por eso la guerra.
La Confederación Humana está perdiendo la guerra porque la pelean como si fueran duglaari, lógicos, matemáticos, eficientes..., predecibles y ante eso los duglaari llevan más de un siglo de ventaja, aparte de su gran superioridad numérica.

La única forma de ganar la guerra y evitar la extinción de la humanidad es seguir una estrategia humana, utilizar las características que nos hacen "inferiores": creatividad e impredictibilidad.
La estrategia de la rendición incondicional es tan sólo un truco que oculta la verdadera defensa; tal como lo dijeron los solarianos, el cuento de la rendición era tan sólo una forma de conseguir audiencia con el Kor, tal como lo intuyeron los confederados, el cuento de la rendición era tan sólo una forma de enmascarar una especie de ataque sorpresa que nulificara la avasallante superioridad numérica duglaari.

El aislacionismo del sistema solar se debió a una revolución y reorganización social a nivel planetario, violenta y caótica, pero de ahí surgió una nueva sociedad más humana, más libre, menos mecanizada. Hay que tomar en cuenta que Spinrad escribió "Los Solarianos" a mediados de la década de 1960 y muchos de los ideales de esa época están planteados como características de su sociedad evolucionada culturalmente: empatía, fraternidad, amor y sexo libre, fomento de nuestras habilidades humanas; tan diferente a la rigidez cultural e intelectual de la sociedad dominante.

Portada de la edición francesa.

Hacia el final de la novela se revela el verdadero propósito de los solarianos: atraer a los duglaari para que ataquen masivamente el sistema solar, cuando la flota duglaari se encuentre en el sistema, se hace que el Sol explote como una supernova destruyendo toda la flota atacante nulificando así la superioridad numérica de los duglaari. Los solarianos ya habían desarrollado esta estrategia desde hacía años y ya se había hecho la evacuacion de todo el sistema solar.

El sistema solar. Sacrificado a cambio de la supervivencia de la especie humana.

La destrucción y evacuación del sistema solar es algo considerado necesario por los solarianos para que la humanidad siga evolucionando culturalmente, para evitar su anquilosamiento en su cuna. Hablando cienciaficcioñeramente, esta conclusión es la misma a la que llega Isaac Asimov en su novela "Robots e Imperio" donde el robot telepático Gliskard Reventlov permite que se le haga daño a la Tierra, hasta el grado de volverla radioactiva e inhabitable, con el propósito de obligar a la humanidad a abandonar su cuna y conquistar la galaxia.

El sacrificio del sistema solar a cambio de nulificar la superioridad numérica de los duglaari también tiene un mensaje importante: no es posible obtener algo a cambio de nada; en este caso, nulificar la ventaja de los duglaari requiere un sacrificio mayúsculo, inesperado y creativo: la destrucción de todo el sistema solar.

Hablando literalmente....
Esta es la primera novela que escribió Spinrad y a pesar de la gran originalidad de la trama y de la creatividad de usar temas ci-fi trillados (space-opera, extraterrestres agresivos, guerra interestelar, viaje más rápido que la luz, telepatía) para exponer ideas difíciles de explicar por otros medios, la complejidad de mantener la trama bajo control hicieron que el escrito se le fuera de las manos un par de veces: en los primeros capítulos de la novela se estalece que Jay Palmer y el mariscal Kurowski, integrantes de la Confederación ya intuían los planes de los solarianos y a pesar de eso, Palmer queda confundido y enojado ante algunas estragias de los solarianos (ante la audiencia con el Kor, el "emperador" de los duglaari, los solarianos ofrecen a la Confederación como tributo para que dejen al sistema solar en paz. Palmer entra en cólera y se siente traicionado a pesar de que Dirk Lingo, líder del grupo orgánico que forma la expedición solariana, ya había dicho que lo de la rendición era un truco.
El inicio de la novela cae en un estilo un poco pulp (como un relato cutre, pues), aunque después la narrativa se vuelve más fluida, más estable; los personajes se redondean y se vuelven reales; pero lo importante es destacar que Spinrad tiene el suficiente oficio para desarrollar un relato de ci-fi para poder mostrar su ideas sin pontificar, moralizar o condenar.

Algo que no quiero que se me quede en el tintero: vagando por la red me encontré algunas críticas a esta novela, todas negativas pero ninguna presentaba alguna justificación, así que quedé totalmente convencido de leerla casi con desesperación.

Portada de una edición reciente de la novela.

Solariano inge y los doogs malditos.
Meshiko-Tenochtitlan 05.03.2010

--------------------- FIN DE TRASMISIÓN ---------------------------

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1 Comentarios:

  1. X dijo...

    UN libro más que deberé conseguir debido a tus reseñas, Inge!! Muy bueno!!