El fin de la infancia

Por Israel Laureano

El fin de la Infancia (Childhood's End) es una novela de ciencia ficción publicada en 1953 del cienciaficccioñero inglés Arthur C. Clarke.

 
Portada de la 1a edición en inglés.
La novela surgió a partir de un cuento del propio Clarke: "Ángel Guardián" de 1946 y se encuentra casi sin cambios en la primera parte: "Earth and the Overlords" que tradujeron como "La tierra de los superseñores". Las otras dos partes de la novela son: "The Golden Age" (La edad de oro) y "The Last Generation" (La última generación).

La tierra de los superseñores (o Tierra y los Superseñores). El cuento original narra cómo llegan a la Tierra una serie de naves extraterrestres, situandose sobre cada ciudad importante del planeta (actualmente estas escenas ya han sido montadas visualmente y usadas en muchas películas y series de televisión, principalmente la serie "V" y la película "Independence Day"). El prefacio del cuento narra que la llegada de las naves interrumpe la carrera espacial para poner un satélite en órbita.
Seis días después de la llegada de las naves a la Tierra, los alinenígenas (llamados Superseñores - Overlords por los humanos) anuncian su intención de supervisar los asuntos internacionales en la Tierra para evitar conflictos y la extinción de la humanidad; también anuncian que sus intervenciones van a a ser limitadas y que su propósito es traer paz. Esta primer parte de la novela se centra en la reacción de la humanidad ante la perspectiva de ser "supervisados" por otra civilización (al principio algunos países tratan de oponerse, un ataque con misil atómico fracasa totalmente, Clarke dice simplemente que no pasó nada, la nave permaneció intacta y nadie supo lo que pasó con el misil: como si se hubiera desvanecido en el aire. Los Superseñores simplemente ignoraron al ataque como un adulto ignora los golpeteos de un bebé, desmoralizando totalmente al país atacante cuyo gobierno se derrumbó dos semanas después entre mutuas recriminaciones), a la pérdida de soberanía y autodeterminación, se menciona muy de pasada algunas acciones rebeldes y cómo los Superseñores (representados por Karellen, el encargado de asuntos de la Tierra) simplemente los deja libres, hasta que "comprendieran que se estaban dañando a sí mismos al negarse a cooperar", pero también se menciona a la Liga de la Libertad, una de las organizaciones que se oponía abiertamente al mando de los superseñores. Cierto que con la llegada de los extraterrestres, la civilización humana había conseguido paz y tranquilidad, ¿pero alguien sabía a qué costo? ¿Al costo de que los humanos nos volvieramos mascotas bien portadas?
En toda civilización, en toda época, ha existido la cultura del sospechosismo, de la conspiranoia. En esta parte de la novela los Superseñores no se han mostrado, no han dicho cuáles son sus objetivos o intereses y nadie conoce nada de su cultura, así que es obvio que, aparte de la defensa de la independencia humana, muchas organizaciones también desarrollen y/o apoyen teorías conspiracionales (Clarke solamente menciona una o dos, pero es fácil imaginar que algunas sean bastante disparatadas). De hecho una de las subtramas es el secuestro del Secretario General de la ONU, Rikki Stormgren, interlocutor de Karellen, el Superseñor ante toda la humanidad para tratar de presionarlo para que deje en paz a la humanidad; por supuesto, Karellen averigua  a los pocos días su paradero y lo rescata sin dificultades haciendo que todos los captores vivan temporalmente mil veces más lento de lo normal, de forma que lo que pasa en el mundo real sucede tan rápido que ni se dan cuenta de lo que pasó.
Inmediatamente después de su secuestro, Stormgren trata de averiguar el aspecto físico de Karellen para tener aunque sea una pista que aclare el misterio de los Superseñores; sin embargo apenas logra arrancarle a Karellen la promesa de que se mostrarán después de cincuenta años y la explicación de que los Superseñores estaban cuidando a la humanidad porque en el futuro la humanidad experimentará una "discontinuidad psicológica".
En los últimos párrafos de la primera parte de la novela se menciona que en diversas leyendas de muchas culturas antiguas se mencionan visitas de extraterrestres y el propio Karellen, el Superseñor, simplemente replica (no sé hasta qué grado en broma) "parece como si este mundo fuese el cruce de carreteras del universo". Este punto de vista medio esotérico cobra importancia en la segunda parte de la novela. Es muy interesante considerar que Clarke incluyó aquí ese punto de vista porque originalmente era un cuento sin mayor trascendencia pero al final se apoyó mucho en estas cuestiones... paranormales para el desarrollo de los conceptos de la novela.

Portada de una de las primeras ediciones en español, 1978.

También hay que comentar que conforme pasaba el tiempo, Clarke cambió algunas partes de la novela para que estuviera más acorde con los tiempos. Por ejemplo, en algunas ediciones dice que la carrera espacial no era para poner un satélite en órbita, sino para lanzar una nave a la luna (personalmente considero un poco tramposo eso de hacerle cambio a un escrito cuando ya ha sido publicado, como si tratara de corregir un error, sin tomar en cuenta que lo escrito es lo que se pensaba en ese tiempo).

La edad de oro (o la era dorada). Clarke inicia esta segunda parte de la novela cincuenta años después de la primera parte, justo en el momento en que los Superseñores se van a mostrar físicamente ante los humanos; se menciona que ya hay una sola nave sobre la cuidad de Nueva York; todas las otras naves eran solamente proyecciones holográficas. Los superseñores se muestran a la humanidad cargando a un par de niños (que estaban entre la multitud expectante) sobre los hombros para mostrar que son inofensivos y amistosos a pesar de su aspecto de demonios con alas, cuernos y cola. Después de presentar a los Superseñores (y de remarcar que sus fines siguen siendo desconocidos), Clarke se arranca a describir la utopía social en la que se ha convertido la Tierra a partir de la llegada de los extraterrestres: una sociedad sin crimen, sin pobreza, educada, pacífica... Al igual que todos los mundos utópicos de la ciencia ficción de la primera mitad del sXX, se describen todos los cambios, ventajas morales, características, pero no se explica alguna causa o cómo lo lograron, y sobre todo, no se avisora ni se sugiere siquiera alguna consecuencia: hay que tener muy en cuenta que esta novela data de mediados del siglo pasado, cuando el pensamiento general de la humanidad (y sobre todo en la ciencia ficción) es que todo avance científico era en pos del bien de la humanidad, así que el futuro siempre (o casi siempre) se presentaba brillante y prometedor; todavía no se estudiaban a fondo ni se aceptaban en forma amplia las consecuencias del avance tecnológico: la contaminación producida por plaguicidas, los accidentes industriales, aunque la generalización de servicios de higiene y salud es algo positivo, también acarrea sobrepoblación y presión sobre los recursos del planeta.

En este punto también se empiezan a plantear cuestiones bastante discutibles: el aumento del ocio y la facilidad de acceso a la tecnología ocasionan un declive en las artes y las ciencias. Se siguen desarrollando las ciencias descriptivas, por ejemplo, la observación y catalogación astronómica, pero ya no se desarrollan las bases teóricas de nuevos descubrimientos. Hay muchos profesionales y aficionados que interpretan e imitan obras artísticas, pero ya no se hacen obras originales.
¿Llegar a una sociedad utópica implicaría esto?
Una de las características del estilo de Clarke es hacer descripciones de este tipo y luego escribir justificaciones, como disculpándose por lo escrito: "Aún persistía la curiosidad" escribe; pero, ¿realmente imagina que dejaríamos de ser creativos, lo que nos define como humanos?
En fin, él tiene esos planteamientos como parte de su novela. Lo más interesante son los temas que toca en los siguientes puntos de la novela.

Sin transiciones, Clarke pasa de la descripción de la utopía a la narración de una fiesta organizada por un humano, Rupert Boyce, coleccionista de libros de parasicología y, gracias a esto, logra que uno de los Superseñores, Rashaverak, acuda a la reunión atraido por la cantidad de información parasicológica. Todos piensan que esto es debido a alguna investigación antropológica que están haciendo, aunque más adelante se relata el uso de una tabla ouija; un astrofísico, Jan Rodricks pregunta la identidad de la estrella madre de los Superseñores a lo que la tabla ouija va contestando con números que forman el número de catálogo estelar confirmando la dirección hacia donde parten y desde donde llegan las naves con provisiones para los Superseñores. En los siguientes párrafos nos enteramos que los propios Superseñores reconocen que los poderes sicológicos y paranormales son la base de una sociedad con capacidad de viaje estelar e identifican con interés a Jean Morris, una de las asistentes a la reunión y participante en la "sesión" ouija como una posible receptora de información, un contacto primario.
Con la información del catálogo estelar, el astrofísico Jan Rodricks calcula la posición y distancia de la estrella y empieza a elucubrar un plan para meterse a escondidas a la nave de los Superseñores y viajar como polizón a su planeta nativo.
Clarke cierra esta segunda parte con una conferencia de prensa de Karellen, el Superseñor, donde anuncia que se encontró un polizón en su nave de aprovisionamiento rumbo a su planeta madre y explica la razón por la cual los Superseñores han prohibido el viaje al espacio. Dada la corta vida y el corto alcance de los viajes humanos, consideran imposible que la humanidad se esparza por las estrellas de la galaxia: "Un día podrán poseer los planetas, pero las estrellas no son para el hombre".

En esta segunda parte de la novela, Clarke toca varios temas por demás interesantes: aparte de la utopía social y sus implicaciones en la creatividad humana -ya discutida en párrafos anteriores; uno de los puntos principales es el uso de fenómenos y fuerzas paranormales, esta idea está basada en el hecho de que Clarke siempre se basó en teorías científicas comprobadas para escribir sus relatos cifi, así que para "doblar" un poquito las constantes físicas (por ejemplo, que nada en el universo puede viajar más rápido que la luz) tuvo que echar mano de fuerzas que ni están estudiadas ni comprobadas por la ciencia como son las fuerzas síquicas. Actualmente todo esto de los fenómenos y sucesos paranormales, OVNIS extraterrestres, abducciones y todo eso ya están bastante desacreditados principalmente porque ya se ha difundido la suficiente información, pruebas, razonamientos y bases científicas probadas y demostradas que exponen explícitamente su falsedad y cimentaciones de aire caliente. Hay que considerar, sin embargo, que en esos días la informacion y conocimientos no estaban tan fácilmente accesibles, así que era mucho más fácil considerar estos hechos como una herramienta ficcionaria de "suspensión de la incredulidad". En la actualidad ningún escrito u obra literaria cienciaficcioñera considera estos hechos dentro de su trama: están tan desacreditados que desacreditarían la obra cienciaficcioñera en cuestión (uno puede mencionar y tratar el tema de extraterrestres en una obra cienciaficcioñera sin caer en las tonteras de OVNIS y abducciones, y cosas así; véanse, por ejemplo, los posts de "Contacto" y "2001: Odisea del Espacio").
Otro punto que se me hizo muy interesate es el hecho de que los Superseñores le nieguen el acceso al espacio extraterrestre a la humanidad. Según la novela, apenas dan acceso a la Luna para establecer observatorios y laboratorios de investigación. En el último párrafo de la segunda parte de la novela, Karellen menciona por qué los Superseñores han impedido el viaje al espacio mediante una analogía:

¿Pero han pensado ustedes, si me permiten una analogía poco halagadora, qué hubiese sentido un hombre de la Edad de Piedra si se hubiese encontrado de pronto en una ciudad actual?

y después explica, aumentando el misterio:

"La raza humana, en el estado actual, no puede tener esa pretensión. Uno de mis deberes ha sido el de proteger a los hombres de las fuerzas y poderes que hay entre los astros... fuerzas que ningún hombre es capaz de imaginar."

Dentro del contexto de la novela, la explicación de los Superseñores tiene sentido a pesar de lo misterioso: está a punto de ocurrir un cambio evolutivo en la humanidad, per literariamente es injustificable debido a que es una explicación que no explica nada, es del tipo "lo hago por su bien porque sé más que ustedes". Bastante insatisfactoria pero perdonable con un poco de buena voluntad del lector (cienciaficcioñero, por supuesto).


La última generación. Ante la decadencia de la cultura, un grupo humano decide establecerse en una isla y alejarse de la dependencia de las máquinas. Dado que ya no es necesario el trabajo, toda la colonia -bautizada como Nueva Atenas- estaría dedicada al arte, su creación y expresión en todas sus formas. Aunque algunos lo hacen por rebeldía y abierto desafío a las reglas y gobierno de los Superseñores, la gran mayoría de los colonos lo hacen por el rescate de lo que una vez fue la cultura humana. Lo cierto es que los Superseñores dejan que se establezca y evolucione Nueva Atenas, dado que esa actividad humana ni es agresiva ni presenta amenaza alguna, ni presente ni futura. Dos de los habitantes de Nueva Atenas son George Greggson y Jean Morris, los participantes de la famosa fiesta de la ouija donde el Superseñor Rashaverak identificó a Jean como una posible "receptora síquica"; George y Jean tienen dos hijos, Jeffrey y Jennifer Anne, los Superseñores ya los han identificado como "seres mentales" y los vigilan estrechamente. Un pasaje en el libro narra la llegada de un tsunami a Nueva Atenas y cómo Jeffrey Greggson estaba en la playa cuando golpeó el tsunami, sin embargo, Jeff sale ileso gracias a la ayuda de los Superseñores (le hablan en forma lejana y -al parecer- desintegran una roca que obstaculizaba la huida de Jeff) debido a que la tarea principal de los Superseñores es cuidar esta generación de humanos con poderes mentales - algo que se podría calificar como "Superhumanos".

Según la trama de la novela, una humana "sensible" a la recepción síquica da origen a los primeros humanos con poderes mentales.
Después de una breve inspección a Nueva Atenas y a su civilización, los Superseñores concluyen que las actividades e investigaciones que se están desarrollando no son importantes para el futuro que se avecina y que todos los registros confirman que Jeff Greggson es el "individuo Cero", el primer humano de la nueva generación mentalista, aunque todavía no hay pruebas o registros de que el cambio haya ocurrido con otros niños.
Poco a poco, Jeff empieza a desarrollar sus poderes síquicos, en forma de sueños, al principio "sintiendo" la prescencia y necesidades de su hermana menor y después teniendo visones cada vez mas detalladas de mundos extraterrestres y sus formas de vida. Su hermana menor, aún un bebé, también empieza a desarrollar su consciencia síquica y empieza a manifestar sus habilidades síquicas, como la telekinesis, por ejemplo.
Es entonces cuando los padres, George Greggson y Jean Morris, junto al Superseñor Rashaverak empiezan a entender el cambio que se está efectuando en sus hijos, y que va a afectar a toda la humanidad, empizan a entender la futilidad de cualquier esfuerzo o ayuda que quisieran ofrecer mientras Rashaverak les explica todos los cambios futuros, cómo también los Superseñores son inútiles ante esos cambios y cómo va a cambiar el futuro de la especie humana y lentamente también se revela el objetivo de los Superseñores: cuidar y vigilar a la humanidad mientras se efectua este cambio, esta evolución mental.
Mientras los niños Jeff y Jenny experimentaban todos los cambios para convertirse en entidades mentales, el cambio empezó a afectar a la niñez en todo el mundo, dejando a los niños catatónicos y a sus padres confundidos y tristes; ante este suceso, Karellen decide dar un último mensaje a la humanidad.

Karellen explica a los humanos las razones y objetivos de los Superseñores en su venida a la Tierra y control de la humanidad: se necesitaba canalizar el cambio síquico porque si ocurriera en una sociedad no organizada, sin el suficiente grado de civilidad, una sociedad todavía dominada por el miedo, la agresividad, la superstición, el cambio podría ser desastroso y aniquilar no sólo a toda la cultura humana, sino a todo el universo. También explica que el cambio ocurrió como un solo evento en todo el mundo y sólo afecto a los niños menores de 10 años porque fue instrumentado por una entidad superior a ellos a la que llaman "Supermente". Por último le dice a la humanidad que para evitar cualquier tipo de conflicto, los Superseñores se van a llevar a todos los niños a otro continente, exclusivo para ellos.

En otro giro de 180°, Clarke describe los sucesos ocurridos a Jan Rodricks en su viaje como polizón al planeta madre de los Superseñores: describe su civilización, su cultura, la situación astronómica, etc. Pero lo importante es el viaje en sí, por efectos relativistas de velocidad y elongación del tiempo: a ordo de la nave espacial apenas han transcurrido 6 meses, pero en la Tierra ya han pasado 80 años, así que cuando regresan, Jan Rodricks encuentra que es el único Homo Sapiens no mentalista sobre la Tierra.
Lo recibe el Superseñor Karellen y le explica la evolución que ha tenido la humanidad. Los adultos, al verse sin hijos y sin futuro, decidieron suicidarse, dedicarse a deportes muy peligrosos y violentos (parecidos a guerras menores) y otros simplemente habían seguido con sus vidas, esperando que el tiempo se hiciese cargo de ellos.
Karellen le muestra a Jan (el último humano vivo) proyecciones con las actividades de los niños, cómo la Supermente los "prepara" mediante extraños rituales para unirse a ella: la llamada danza larga, donde los niños, con aspecto de salvajes, danzan una especie de ritual muy complejo..., y esto lo hacen durante todo un año, tres años depués simplemente se quedan tirados, como en trance. Mentalmente limpian toda el area donde están sus cuerpos -desapareciendo plantas y animales-, ya los cuerpos siguen ahí, inmóviles, laxos, pero a lo largo de los años (y ya con los Homo Sapiens extintos) empiezan a ocurrir fenómenos de muy alto impacto como el cambio de curso de muchos ríos.
Portada de una de las ediciones en español, ilustrada por el dibujante argentino Chichoni.

Esto es la señal de que los nuevos "Superhumanos" están despertando y probando fuerzas, ya listos para unirse a la Supermente. Y también es la señal a los Superseñores para que consideren terminada su misión y se alejen de la Tierra. La nueva mente-enjambre Superhumana acaba de despertar y se va a comportar como un bebé probando sus fuerzas; destruir todo un planeta sería para ellos intrascendente..., apenas una travesura; pero para los Superseñores significaría su destrucción si no se han alejado.
Apenas unos meses después, el astrofísico Jan Rodricks notó que la luna había girado sobre su eje. Para los Superseñores, esa fue la señal para saber que ya estaban pasando cosas peligrosas y sobre las que no tendrían control alguno; se pepararon para despegar, pero el humano Jan Rodricks decidio quedarse hasta el fin para atestiguar el fin de la Tierra, así que los Superseñores lo prepararon con cámaras que captarían exactamente lo que captaran sus ojos y con micrófonos que captarían todo lo que dijera. Al principio sólo notó ligeroscambios de rotación en la Luna y la Tierra, pero unas horas desués vio una especie de columna luminisa que sube desde la Tierra y se pierde en el cielo; presupone que son las consiencias de los nuevos humanos en camino a integrarse con la Supermente; la columna va cambiando de forma para después parecerse a una columna de fuego y después a una aurora boreal y finalmente forma su propia aurora. La gravedad terrestre empieza a disminuir mientras todo empieza a ser absorbido por la columna de fuego hasta que al fin toda la Tierra se desintegra mientras Rodricks siente una gran paz.

Los impactos en la cultura pop y las seudociencias. A fin de cuentas "El Fin de la Infancia" es solamente un relato de ciencia ficción; para bien o para mal hace una mezcolanza de ciencia, mitología, fantasía y un punto de vista filosófico (¿cuál es el destino de la humanidad? ¿Evolucionar hacia seres ya no basados en materia, sino etereos? ¿Formar mentes enjambre, seres colmenares?¿Formar parte de una entidad superir a lo humano, así como las células forman seres vivos superiores a ellas?) y que ya ha tenido impacto en la cutura pop (la descripción de la llegada de las naves de los Superseñores a la Tierra -"V" y "El día de la Independencia"-, la idea de que una especie alienígena venga y ayude a los humanos -"V" y "Star Trek"), pero es bastante ridículo que las seudociencias se apoyen en escritos ccomo éste para apoyar sus teorías locas (en el caso de "El fin de la infancia" existe el blog "Nada nos libra de Escorpio" -me niego a poner un link a esta mafufada- que se la pasa cantinfleando y se apoya en un escrito ficcionario para apoyar sus conceptos sin sentido.

Otra de las películas pendientes.  Cuando Stanley Kubrik empezo a conceptualizar ideas para su "gran película de cencia ficción" (que cristalizaría en "2001: Odisea del Espacio") a principios de la década de 1960, originalmente había elegido basarse en esta novela, pero el director Abraham Polonsky ya la había opcionado (esta palabrita dominguera se usa en finanzas como sinónimo de "la había apartado"). Desgraciadamente Polonsky estaba en la lista negra durante la caza de brujas McCarthista, así que no la pudo filmar ni él ni Kubrik. Hacia 1969 ya existía el guión escrito por Polonsky y el guionista Howard Koch y Arthur C. Clarke se mostraba muy entusiasmado porque alguien la filmara, pero nunca se hizo nada. De lo último que se sabe (y que está en su entrada en wikipedia) es que en 2002 los derechos de filmación pertenecían a Universal Pictures y que la directora Kimberly Peirce estaba asignada a dirigirla, pero ya no ha habido noticias, todo parece en animación suspendida.

En 2002 Universal Pictures tomó el proyecto de "El fin de la
infancia" en serio e incluso se empezó a desarrollar un storyboard.
Por cierto, el dibujante de estas pocas
ilustraciones del storyboard es
Neal Adams, bastante famoso en
el bajo mundo de los cómics.











































Superseñor inge y los infantiles malditos.
15.01.2012
--------------   FIN DE TRASMISIÓN   ------------------

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1 Comentarios:

  1. Xavier Cruz dijo...

    Otra obra -grandiosa, por cierto- que toca temas similares, y que utiliza extraterrestres que parecen ángeles, en lugar de demonios, es Babilonia 5. Recomendadísima.

    Tangencialmente, la Saga de la Fenix Oscura, de los X-Men, también evoca algo de la Supermente, y aquello en lo que se convierten los humanos del Fin de la Infancia...