Teknochtitlán: 30 visiones de la ciencia ficción mexicana, antologado por Federico Schaffler.

Por Israel Laureano



Editado por el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, México, 2015.






Como cienciaficcioñero mexicano, me emocioné mucho cuando me enteré de la existencia de este libro, sobre todo teniendo en cuenta que la CF mexicana está en estado zombi, con un chispazos de creatividad por aquí y por allá; y me encontré con un escrito decepcionante, o mejor debría decir que algunos cuentos no fueron lo que esperaba, pero quizá tengan su público.
Esta colección consta de 30 cuentos cortos de ciencia ficción de autores mexicanos:



1. El largo sueño de las cifras de Ignacio Padilla.
¿Y si los niños salvajes del futuro no fueran aquellos abandonados en el bosque y criados por lobos, sino aquellos abandonados en ciudades abandonadas y criados por inteligencias artificiales?









2. Fóvea 0132 de Nelly Geraldine García-Rosas. Relato que describe muy líricamente la fascinación que siente un astrofísico por el agujero negro núcleo de una galaxia, al grado de organizar una expedición para estudiarlo de cerca y dejarse atrapar por su horizonte de eventos.



3. Los viejos tiempos de Carlos Rangel Santos. Pequeño cuento que retrata una viñeta de un mundo postapocalíptico, solamente que el cuento es tan breve que apenas deja adivinar el escenario y el ambiente; también apenas se adivina el argumento del relato: una mujer huyendo de una horda salvaje.




4. Bajo la apariencia crepuscular de Gerardo Porcayo. Viñeta literaria pirateada directamente de la película “Oblivion” con descripción del mundo postapocalíptico, scavengers (pepenadores), y hasta con presentación del personaje que encarnó Morgan Freeman incluso con puro y todo. Decepcionante, ni siquiera sus machincuepas y maromas ciberpunketas logran evitar la zozobra del relato.


5. La impronta de Pé de J. Pauner.  Mezcolanza de una especie de misticismo interdimensional, universos paralelos (esta vez fílmicos, así que en vez de multiverso tenemos un filmverso) y el uso descarado de las más importantes escenas de las películas más populares de la CF.


6. Viaje radiante de Fernando Glaviz. Relato que raya en la trama infantil donde unos extraterrestres contactan a una mujer -sin causa ni justificación alguna- a través de internet para avisarle de un peligro (al parecer imaginario, porque nunca pasa algo peligroso) y a petición de ella -otra vez sin justificación, solamente porque ella lo pide–, se la llevan a pasear por el espacio, en el proceso le enseñan que fundir su personalidad con ellos hace más seguro el paso. Cuando regresa a la Tierra, se supone que no es ella en cuanto a su personalidad, solamente su cuerpo –otra vez solamente porque ella lo dice.


7. RIP & las cucas de Héctor Chavarría. Escrito extraño, realmente ni es un cuento, o por lo menos no parece estructurado como tal, ni como relato, más bien parece una serie de chistoretes, troleos y crítica política disfrazada de CF, con una trama abstractamente unida para que parezca un solo escrito y no una acreción de impulsos literarios. Supongo que habrá personas a las que les guste este estilo atropellado y anárquico.

8. Blues for a red planet de Jorge Guerrero de la Torre. Relato donde se muestra una crónica de las andanzas de la sonda automática Spirit en Marte, enfocado a la foto donde aparece una roca con forma humanoide. Sumándose a la conspiranoia extraterrestre, propone que si los humanos nos hubiésemos fijado bien, veríamos el fósil de uno de los integrantes de una antigua y sabia civilización. Solamente le faltó mencionar que alcanzaron la iluminación universal para entrar al nirvana neoeriano.



9. Armagedón de sobremesa de Luis G. Abbadié. Un par de escritores, uno de ellos opuesto a la tecnología y su amiga que opina que la técnica ya es parte de la sociedad, se retan a escribir cuentos de CF desde su perspectiva.






10. Pedazos, fragmentos, esquirlas De Gabriel Trujillo Muñoz. El cuento inicia mientras los insurgentes de algún país sufren un bombardeo y un asedio que está a punto de exterminarlos. La hija de una de las rebeldes tiene poderes telekinéticos, así que lleva a su madre y a ella misma a un pradera paradisíaca y pacífica; sin embargo su madre la convence para que regresen y ella anule todas las armas de fuego, terminando así la guerra y el asedio.





11. Terraformación de Blanca Mart. Confuso (y medio ridículo) cuento que narra –en tono semifantástico– el inicio de la colonización espacial. Al principio les ofrecen este puesto a escritores de ciencia ficción (no se rían) que lo rechazan inmediatamente para terminar ofreciéndolo a alguien llamado “Jony” que quién sabe qué le pasa al final (¿mencioné que el relato es confuso?). La cosa es que al final del cuento resulta que todo es parte de la leyenda del inicio de la era de los navegantes del espacio.

12. 4080 de Ángel Zuare. Otro relato medio ridículo de alguien que ve varios relojes digitales que marcan la hora 40:80 y se imagina una especie de conspiración electrónica. Al final ve muchos detalles raros en todas partes: lo que para muchos son errores normales, muestras de ignorancia e inocencia social y muestras de ineficiencia y abulia de las autoridades, para él son muestras de una especie de bug en el sistema del universo.


13. Planetas de Ricardo Bernal. Breve relato increíblemente lírico donde se describe el primer descenso en Marte ya en vistas de su colonización y después el descenso en la Tierra de parte de los descendientes de esos colonizadores, ahora marcianos.




14. La oportunidad de Alejandro Rosete Sosa. Relato que al principio parece chistoso por lo cínico
y desfachatado, pero rápidamente se revela como una de las peores ucronías masturbatorias y cursis. Empieza a describir a los mexicanos como ordenados, puntuales, inteligentes, trabajadores; es decir, exactamente lo contrario de lo que somos realmente. Pero después se muestra todo el horror literario: durante la decena trágica (el golpe de estado donde Victoriano Huerta mandó asesinar a Francisco I. Madero y José Ma. Pino Suárez), en el escenario del asesinato de Madero, aparece un extraño (extraterrestre al parecer o alguien venido del futuro, o algo así, usa una especie de rayo de la muerte para matar a los asesinos) y evita el asesinato. A partir de ahí, México se va convirtiendo en un paraíso de orden y progreso y, extrañamente, EUA y Canadá se quedan pobres y sin esperanza. ¡Ahhhh!, la enseñanza pública y su adiestramiento para lamernos nuestras heridas históricas.
Creo que prefiero el Oblivion pirata de Porcayo.

15. La dama de la palabra de Nora Lizet Castillo. ?? No estoy muy seguro, porque toda la narración es atropellada y a borbotones, pero al parecer la protagonista del cuento es demasiado “sui-generis” (el cuento abre cuando ella le paga a una adivina 3,000.00 euros para que le lea las runas vikingas) debido a que su abuelo fue un científico loco que logró convertir a la gente en animales; convirtió a su hijo (el papá de la protagonista) en caballo, este escapó y tuvo que criar a su nieta. La comunidad científica tuvo que meter al “científico” en un manicomio “por compasión” porque en realidad merecía pena de muerte (?). No sé si todo sucede en un universo paralelo o algo así, porque el relato no tiene sentido.

16. La melancolía de Libor Krasny de Guillermo Samperio. Escrito extraño que, por su estructura
no podría considerarlo cuento. Quizá algún tipo de viñeta. Todo el relato está escrito en tercera persona y narra la tristeza o melancolía de un personaje llamado Libor Kranky –perdón, Krasny–. Muy líricamente compara su estado de ánimo con pasajes de distintos escritos como “La Metamorfosis” de Kafka o “El Extranjero” de Albert Camus, incluyendo algunos ensayos filosóficos de Heidegger e incluso un pasaje de la biblia. Supongo que lo consideraron relato de ciencia ficción porque el personaje está en una cabina haciendo cosas cienciaficcioñeras (aunque es confuso saber qué o para qué).

17. Cartas desde la Luna de Gabriel Benítez. Después de tanta confusión y paja, por fin un relato que acepta su locura con dignidad. Cuenta en primera persona los pensamientos y sentimientos de una niña que extraña a su padre muerto en un accidente en la Luna. Poco a poco y muy amablemente, nos vamos deslizando con ella hacia la obsesión y la locura: al principio ella recuerda que su padre le contaba el cuento “El Rey de la Luna”, y esa fantasía le servía de fachada ante su trabajo (ten, te lo manda el Rey de la Luna), hasta que para ella su padre, la esperanza de que regrese y la figura del Rey de la Luna se convierten en su realidad. Quizá el mejor cuento de toda la antología que creo merecería mejor suerte.



18. Calidoscopio de Silvia Moreno-García. Relato multivérsico que muestra la relación de un par de amigos en varios universos, a veces llenos de zombis, a veces ucrónicos, a veces en el pasado, a veces en el futuro.


19. La misión de Andrés Tonini. Cuento mucho más convencional, pero mucho más ochentero (década 1980), lleno de clichés basados en la idea del personaje “Jones” de Johnny Mnemonic y su entrenamiento como soldado de la marina (el personaje es un delfín y al final del cuento se descubre que todos los personajes son delfines, aunque en la narración parece referirse a humanos). Bien escrito y desarrollado, con muy buena disciplina literaria; 30 años más tarde de lo necesario, pero con buenas intenciones.


20. El capítulo 21 de Jorge Chípuli. Una extraña, muy extraña fantasía aprovechando el rumor del capítulo 21 de la novela La Naranja Mecánica (Notas: en mi post de la Naranja Mecánica expliqué las intenciones morales, intelectuales y literarias del capítulo 21 según el propio Anthony Burgess en 2012, pero creo que desde antes ya existía el rumor del capítulo 21 –difundido por el intelectual Nicolás Alvarado, entonces de “La dichosa palabra”, antes de pasarse al lado oscuro de Televisa) y aprovechando para describir la ultraviolencia que haría Alex si estuviera suelto.
Este cuento toca uno de los peores puntos que se pueden lograr en cualquier obra literaria (quizá peor que el temido Deux ex Machina): retomar las historias y/o personajes ya creados y popularizados por la novela/película y los utiliza para SU cuento. Esto se puede hacer para un cuento-homenaje, o un fan-fiction, una precuela o secuela (obviamente no muy recomendable), incluso para una parodia; pero utilizar elementos ya popularizados para una obra independiente de la trama original, bueno, da una muestra de una falta de creatividad verdaderamente lastimosa.

21. 20 de robots de Alberto Chimal. Relato estructurado en 20 partes (enumeradas de forma binaria, no consecutivas). Cada relato es muy corto, viaja entre la viñeta, la reflexión y sí, el cuento, pero todos ingeniosos. Unos tristes, otros desternillantes, otros reflexivos, un relato brillante con una aura leminiana.





22. Dos años de Pepe Rojo. Relato que no está estructurado como cuento. Son las perspectivas en primera persona de algunos de los 128 clones que se hicieron de una persona que, al parecer, se le hizo divertido clonarse todas esas veces para…, para…, supongo que para que se pudiera hacer este cuento.



23. La opción de Elsa Abbadié. Cuento muy raro, costumbrista y medio menso. Un anticuario vende mercancía terrestre en Marte. Después llega a su casa y saluda a su esposa e hijos. Y ya; lo único cienciaficcioñero es que al final dice cosas que implican que ya la Tierra está desolada y Marte es buen refugio. Bueno, si estuviéramos a mediados del siglo XX sería asombroso y lleno de imaginación.



24. El sitio de Joserra Ortiz. Relata las manipulaciones televisivas que se hacen en Haití para que todo mundo crea que son como un ave fénix que ha renacido de sus cenizas y así todo mundo vote para refrendar el estatus de Haití como estado asociado de EUA.







25. 22:22 de Isaí Moreno Roque. Narración también costumbrista con barniz cienciaficcioñero. Escrito en primera persona, relata que un meteorito va a chocar con la Tierra, entonces se enfoca en los cotidianos miedos y sucesos de su cuate Salvador. Por lo menos está bien escrito.




26. S.G. 7.0. de Samuel Carvajal Rangel. Un agradable, ameno y bastante gracioso relato –esta vez
totalmente cienciaficcioñero– donde unos niños de primaria hackean a los cocineros automatizados de su escuela para que la comida que preparen tenga aspecto de caca, aunque sigue siendo la pasta proteínica adicionada con vitaminas y minerales que recetan los nutriólogos oficiales. Narra muy bien la situación del mundo educativo del futuro. Lo que más me gustó es que se pasa por el arco del triunfo la imagen arquetípica del hacker ciberpunk. Son tan sólo unos niños puenteando una conexión de robots industriales.


27. Historia falsa de la conquista de la Nueva Aztlán de Jorge Cubría Montiel. Relato situado en un mundo ucrónico dominado por los aztecas. Está basado en que hay una fuerte discriminación y racismo pero al revés de como lo conocemos: en vez de discriminar a los morenos y a los de origen indígena, se discrimina a los paliduchos y de origen español; con un fuerte dejo de ucronía masturbatoria, con muchos conceptos de nuestra ignorancia común (azteca en vez de mexica, llamar dialecto a un lenguaje minoritario...).



28. El ataque silencioso de Ricardo Guzmán Wolffer. Un relato CF que no es CF. Es el diálogo entre dos agentes judiciales de la Ciudad de México (cuando su nombre era Distrito Federal) donde los enemigos e investigados son extraterrestres. Precisamente lo que decía John Campbell e Isaac Asimov que no se debe hacer.




29. Atlantis de Janitzio Villamar. Relato acerca de lo que se sabe de la mítica civilización de la Atlántida. En lo personal no me gustan los relatos de este tipo: acerca de la Atlántida, o de OVNIS (en el sentido de naves extraterrestres) o alienígenas de la antigüedad o cosas tipo new age, pero dentro del flexible universo de la ciencia ficción deben tener cabida (mientras se queden como CF, cuando tratan de comercializarlo como algo verdadero es malo, y creerlo es todavía peor).

30. Todo tiempo pasado fue mejor de Irving Roffe. La Ciudad de México (antes Distrito Federal) está sobrepoblada y llena de conflictos. El cuento narra como la ciudad llegó al grado de quedar inmovilizada e inhabitable, y los más viejos se la pasan en discusiones bizantinas tratando de dilucidar qué pasó y cómo se debió resolver.




Como toda antología, está bastante dispareja, aunque aquí solamente hay un par de cuentos brillantes, un par medianones, leíbles pero no destacables, como 20 malos y unos cinco o seis totalmente deplorables. Cuando lo pensé bien, es un panorama bastante exacto del estado de la CF mexicana.

Un aspecto que me llamó la atención es lo que se conoce como lirismo literario. El lirismo es lo que muchos llamamos "machincuepas y maromas literarias", más exactamente, hacer analogías y descripciones muy poéticas acerca de las descripciones y/o sentimientos y/o pensamientos. Esto no es necesariamente malo; de hecho es algo recomendble que usan muchos autores. Es el equivalente a usar condimientos con los alimentos: se ofrece un sabor más intenso y con matices más contrastados, pero, al igual que la condimentación, es muy fácil abusar de este recurso para ocultar una trama sosa o mal llevada y generalmente es lo que uno conoce como "paja literaria". Pero esto depende de cada punto de vista, por ejemplo, personalmente considero que el estilo de China Miéville (ya tiene muchas novelas, cuentos y hasta cómics en su haber, solamente diré que ya ha ganado casi todos los premios más importantes de la CF: Hugo, Locus, Locus Juvenil, Arthur C. Clarke..., así que es obvio que mi opinión no es mayoritaria) es demasiado lírico. Un caso bastante destacable es el de William Gibson: su estilo es muy lírico, pero sus tramas son lo bastante interesantes y retorcidas para justificarlo.


Teknificado inge y los tenoshkas malditos.
Meshiko-Tenochtitlan  26.08.17

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2 Comentarios:

  1. Israel Laureano dijo...

    Ya no encontré el PDF para descargarlo, pero es de distribución gratuita. Está disopnible en la sección de archivos del grupo GodMakers. link de descarga:
    https://groups.yahoo.com/neo/groups/Godmakers/files/Teknochtitlan.pdf

  2. Israel Laureano dijo...

    El relato "20 de robots" de Alberto Chimal son un extracto del libro Manda Fuego, publicado por el Fondo Editorial del Estado de México (editorial oficial del Gobierno del Estado de México). Es de distribución gratuita en el siguiente link: http://ceape.edomex.gob.mx/sites/ceape.edomex.gob.mx/files/Manda%20fuego_0.pdf
    La UNAM mediante su site Descarga Cultura acaba de publicar la narrativa de estos cuentos "En voz de sus autores" en el siguiente link:
    https://descargacultura.unam.mx/app1?sharedItem=6454047