Años 30: El Loto Azul: juntos seremos más fuertes

Por maginelmago




Hola, ciberanalistas trekkies de un futuro alternativo

Nos vamos a los años 30 de nuestra línea temporal, salvo que Hollywood diga otra cosa, que la dirá, sin duda.

En Europa, los tebeos llevan un lento desarrollo respecto a Estados Unidos. Lo siento por mi localismo continental pero poco puedo decir de México, Argentina o Brasil, por ejemplo.

Se van consolidando unas cuantas ideas: los comics serán para niños, se publicarán en suplementos de la prensa para la infancia o se crearán revistas específicas. Se intentará, en la medida de lo posible que exista un predominio del texto escrito. Los dibujos: caca. Pero es de tontos pensar eso, en un contexto de importación de comics estadounidenses y del florecimiento tradicional de una prensa satírica basada en caricaturas políticas y satíricas. Así, tras lustros de un subdesarrollo, los tebeos europeos dan sus grandes saltos en los años 30.

Voy a poner un mojón en el camino. Es El Loto Azul, la aventura conocida en su momento como Las Aventuras de Tintín en el Extremo Oriente (Tintin en Extrême-Orient).

Intentaré ser polémico: ésta BD es la que pone las bases de lo que tiene que ser la historieta en Europa. Es la base fundacional de la línea clara francobelga. Cualquier otro comic europeo, para pasar el filtro, no sólo popular e inmediato, sino trascendente en el tiempo, tendrá que cumplir con varias de sus características.

Hablar de Tintín es fácil si estás entre tintinólogos y tintinófilos. Puede ser duro si nos encontramos en un ambiente hostil, de gente que odia este personaje, serie o incluso sobre la presunta ideología parafascista que el que esto suscribe no ha encontrado jamás.

Vengo de leer una entrevista a Horacio Altuna (revista Dolmen Europa, 2), donde se pregunta por qué los superhéroes estadounidenses nunca luchaban contra dictaduras como la de Videla o la de Franco. Sin embargo, sí está claro que luchaban contra los comunistas continuamente: me encantan los tebeos de Iron Man, los he leído y es un hecho que eso se pasa varios números luchando contra malvados agentes rojos, mientras que apenas molesta a los dictadores de derechas a sueldo de Estados Unidos



Pero Altuna yerra al decir que los comics no habían tenido trasfondo político. Al contrario: en Europa está muy claro que los movimientos católicos conservadores crearon sus publicaciones, siendo Tintín uno de sus productos. Por otro lado, grupos laicos, a veces progresistas, crearon las suyas: se dice que Le journal de Spirou sería de los segundos (pero no tengo datos para validar tal información). En España, el eje derecha-izquierda lo tendríamos en los posicionamientos distintos de ver la sociedad de la revista El TBO (Ediciones TBO) y de la revista Pulgarcito (Editorial Bruguera). Mientras que los personajes de la primera, se dice como metáfora gráfica, que solían tener los pies en la línea del suelo de la viñeta, los de Bruguera se pasaban el rato saltando y persiguiéndose. El enfrentamiento directo contra la realidad que les ha tocado vivir es más fuerte en Bruguera (Carpanta), y más acomodaticio (La Familia Ulises) en El TBO.

Esta historieta de Tintín reúne ese elemento ideológico de varias formas: estará asesorada por un joven capellán de origen chino, Tchang. En cuanto él ve que Tintín va a China, y supongo que habiendo visto lo que ha pasado con los viajes de la URSS y el Congo, (divertidos pero simplones y demasiado manipuladores), Tchang decide escribirle una carta a Hergé. Ningún problema: Hergé trabaja para la prensa católica, así que es fácil reunirse con un seminarista mediante la intercesión de algún intermediario. Y le dice Tchang Tchong-Yen que se documente, que nada de sacar chinos con coleta ni otras tonterías. Y Hergé lo acaba convirtiendo en una suerte de coprotagonista junto a Tintín: debe de ser uno de los primeros , sino el primero, de los personajes reales que aparecen en una historieta, si exceptuamos a las estrellas del cine mudo.

Estamos ante la mayor influencia externa en el mundo de la historieta: un tipo le canta las cuarenta al autor de éxito, éste le hace caso, se hacen amigos para siempre, y sale un documental sobre la China invadida por Japón, donde incluso los ideogramas de las viñetas tienen significado (por cierto, político anti-japonés-imperialista).

Los chinos que aparecen son gente normal. Sólo sus rasgos o sus ropas cambian de los belgas. Pero sus actuaciones, peligros y gags, son los mismos.

Aquí tenemos la bifurcación entre la historieta europea y la estadounidense.

A partir de ahora, si quieres, sobretodo en el ámbito de lo que yo llamo el TFE (Territorio Francófono Europeo) y con influencias en otros lugares europeos, quieres hacer una historieta de cualquier tipo, por más estrambótica que sea, documéntate. Llévate a los personajes a paisajes exóticos, pero documentados. Que salgan naves espaciales, pero que lo que lo rodea no sea cuestionable. Que se plausible.

Con diferentes gradaciones esto se dará. Llegará al máximo seguramente en los representantes de la línea clara. Pero, por ejemplo, en historietas tan alejadas de los planteamientos de Tintín como las de Mortadelo y Filemón se intentará no desinformar deliberadamente cuando se den datos geográficos o culturales.

La bifurcación: Si comparamos con los grandes popes estadounidenses, nos encontramos con magos del pincel y genios de la plumilla de los años 30-50, aquellos de los que tantos autores de la historieta se consideran herederos... pero sus chinos van coleta. Es excesiva la simplificación y caricaturización de todo lo que no sea ario-yanki (el protagonista rubio colonial que salva la civilización cada página). No hay ningún interés por comprender al otro, sólo por asimilarlo a la forma de vida estadounidense; el grueso de la historia, no sólo el protagonismo sino la cantidad de apariciones se los llevarán los chicos de la Marina, por un poner, aunque estén en un país asiático o de cualquier otro lugar. En España, a veces se recuerdan dos imágenes que son de los años 80: una es la de un comic-book de Indiana Jones en la España de la Guerra Civil, que parecía un paisaje mexicano de opereta. La otra es una episodio de McGiver, donde era perseguido por unos vascos que eran como de unas tribus que saltaban riscos. Dos ejemplos de desinformación y adocumentación.

Ya Hergé se había documentado gráficamente sobre muchos elementos. Pero aquí se supera. No pongo imágenes porque no quiero que los avariciosos dueños de Moulinsart cierre este blog.


Por otro lado, tenemos el apartado de aventura. Comparad El Loto Azul (1934) -si puede ser la versión antigua que además es en blanco y negro- con PyongPyang (2003), de Guy Delisle, una historieta de las llamadas novelas gráficas, que es un tebeo gafapasta sobre Korea del Norte. Se dice que es el mejor documental sobre Korea del Norte... o un diario sobre las impresiones, algunas bastante tonticas y otras de más calado. Es como que todo lo que hacen los norcoreanos es erróneo, raro o negativo. Y todo se atribuye al régimen político y cultural en el que viven. No se piensa que es que sean un poco pueblerinos en ningún momento. Bueno, no está mal, se deja leer... Pero es un documental y ya está, y se acaba de golpe. No hay nada más. No pasa nada, en realidad.




¿Tengo que compararlo con un documental de Jacques Cousteau? Sus documentales componen una cierta trama que te ayuda a tragarte el mensaje de que no hay que molestar a los leones marinos. Por mi parte, puede estar tranquilo: los leones marinos en su sitio; y yo en el mío; una línea blanca entre ambos y que ninguno la cruce.

Pero lo voy a comparar con El Loto Azul: un sistema colonialista occidental en una China debilitada políticamente y masacrada por la imposición del comercio del opio, y por las propias tendencias ultraconservadoras y aislacionistas llevadas a cabo desde el siglo XV, y encima empujada al abismo por un Japón imperial que enlazará la guerra del 1905 en la que derrotó al Imperio Ruso y puso al Imperio Nipón al nivel de las potencias occidental, con la Segunda Guerra Mundial.

Y todo eso, que puede ser un tostón, en Tintín se convierte en el trasfondo de una historia de aventuras detectivescas, de espionaje, de viajes, de mil peligros de los que se sale airoso, y de intriga diplomática, con tintes cómicos. Hergé acaba de definir, gracias a Tchang, todo su futuro profesional, y un imperio editorial y gráfico con resonancias en todo el mundo y de influencia en la historieta europea.

No me quiero extender demasiado. Para eso ya está el propio álbum. Además existe un librito llamado Les mystères du Lotus Bleu, de Pierre Fresnault Desruelle, de éditions Moulinsart y Centre Pompidou., donde se analizan o se hacen panegíricos sobre distintos aspectos gráficos y narrativos. Pese a estar en francés, se puede seguir: yo lo he hecho. Es que los francófonos son muy suyos y tienen esa manía de no escribir en inglés ;D

Muchas viñetas de esta historieta son tratadas como si fueran ilustraciones o postales o estampas independientes. La unión hace la fuerza es el mensaje que el Tchang que aparece en la historieta transmite a Tintín: "à deux, nous serons/serions plus forts" ("dos seremos/seríamos más fuertes", el verbo cambia entre la versión de los años 30 y la publicada en el álbum habitual). Sí, unidas las viñetas crean un elemento más fuerte; pero de forma independiente tienen una consistencia poco habitual: resumen y reflejan escenas temporales, secuenciales o espaciales, al margen del resto de la aventura o del resto de la página.

La tensión se masca durante gran parte de las páginas... pero las páginas pueden ser calmadas, de una calma tensa, con paisajes con árboles, o con los personajes parados en una calle o caminando sin correr ni saltar. Es algo mágico.

Y, sin embargo, el movimiento sigue estando ahí: en esas líneas cinéticas conforma de espiral o de media nube o de tirabuzón. Ha pasado algo justo antes de quedar la imagen impresa en tal viñeta... y queda reflejado con las metáforas visuales que tantos autores realistas han olvidado que son parte del lenguaje de la historieta.

En este sentido, Hergé supera a Hal Foster (Príncipe Valiente; Prince Valiant in the Days of King Arthur): sus viñetas son estampas sueltas cuando conviene, pero el movimiento sigue existiendo. Y eso con menos trazos.


Sobre la implicación política o ideológica de Hergé en este álbum está clara: va contra los invasores chinos y deja mal parados a los colonialistas europeos. Todos serían grupos de corruptos ladrones que exprimen las naranjas chinas.

Espero haber sido lo suficientemente polémico. En caso contrario, lo volveremos a intentar.

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2 Comentarios:

  1. maginelmago dijo...

    Ah, le habéis añadido imágenes. Queda mejor: soy un vago para poner imágenes. Espero que Moulinsart no nos cierre el blog por este atrevimiento.

  2. X dijo...

    Recien estuve leyendo sobre Tintin y la evolucion del Comic Belga.... impresionante!