Gran Torino

Por Israel Laureano

¿Porqué existe la discriminación? ¿El racismo? ¿Porqué nos dejamos llevar por prejuicios?

Existe una corriente filosófica que se basa en la creencia de que todos los humanos somos escencialmente buenos, decentes y que tan sólo buscamos vivir en paz, generalmente todos caemos en la sobresimplificación de que todo se debe a una "mala educación" o "adoctrinamiento desviado". En realidad las constantes e imagen el bien y el mal, el paradigma moral que tiene cada uno se va formando muy lentamente, a través de miles (millones) de experiencias a lo largo de la vida.



La película "Gran Torino" (USA 2008, aunque se estrenó hasta marzo del 2009; dato curioso: el estreno se hizo en la Ciudad de México. Dirigida por Clint Eastwood que también actuó en el protagónico, escrita por Nick Schenk y adaptada al cine por Dave Johannson) muestra la historia de Walter Kowalski, veterano de la guerra de Corea (1950-1953) y trabajador automotriz retirado y que es un ejemplo ad-hoc de la filosofía mencionada del "malo-por-ignorancia": es un anciano amargado y gruñón, poco sociable y que se lleva mal hasta con su familia.
Durante el transcurso de la película uno se va enterando que la familia Kowalski creció y se desarrolló con los estándares del "american dream": trabajo duro y recompensas palpables, pero a cambio de una vida anodina, asentimental y totalmente aséptica; donde se valoran mucho las cosas materiales y bonitas y se ignoran (o de plano se desprecian) los valores sociales, intelectuales y espirituales. Por eso los hijos de Walt, las esposas de éstos y hasta sus hijos (los nietos de Walt) solamente lo ven como a alguien con valores materiales: su casa, su auto, sus muebles y lo peor de todo es que Walt ve a su familia con la misma perspectiva: una bola de buitres que solamente buscan la carroña que necesitan para ser "mejores".

Aparte de no tener valores familiares, Walter Kowalski ha crecido en medio de prejuicios y mitos, por eso es tan huraño y racista hacia sus vecinos. Si ha crecido con la imagen de que los latinos ("beaners", frijoleros pa' que nos entendamos), negros, orientales, indios, etc., son malosos, pandilleros, flojos, violentos y nadie se toma la molestia de mostrarle que el 99% de los individuos de otras razas son exactamente como él, es natural (y triste) que todo su mundo intelectual sea racista.

Por diversas circunstancias, Walt traba amistad con sus vecinos, inmigrantes chinos de la etnia hmong y en forma por demás admirable, empieza a tomar consciencia de que los demás no son muy diferentes a él o a lo que conoce. También tiene que sufrir el acecho de una pandilla hmong violenta y prepotente. Cierto que casi todos queremos vivir en paz, pero en todos lados -sin importar raza, tiempo o lugar - existen individuos que viven violentando la sociedad.
A partir de estos sucesos, este enriquecimiento intelectual, Walt empieza a cultivar su vida espiritual y social: las constantes visitas del padre Janovich dejan de ser ociosas e inútiles, haciendo que él empiece a reflexionar en sus relaciones familiares, acerca de su vida y lo que siempre ha creido, el peso que produce en su alma su participación en la guerra; interactua más activamente con otras personas, su comunidad y aprende acerca de sus costumbres (extrañas para él, pero inocuas después de todo).

A partir de la resistencia que presentan ante la violencia de la pandilla, la situación se torna cada vez más tensa hasta el punto de que golpean a Thao y Sue Vang Lor, vecinos y amigos de Walt, provocando una sorprendente respuesta de éste.

Ford Gran Torino Sport modelo 1972.

No voy a relatar el sorprendente final de la película (para leer la trama completa pueden ver su entrada en la wikipedia, con spoilers y todo: Gran_Torino), solamente comentaré que es absolutamente civilizado y pensado para no fallar y dañar el tejido social.

Como comenté, es una salida cmpletamente civilizada y solamente funcionaría en lugares donde las instituciones funcionen como se supone que deberían funcionar. En toda América Latina y especialmente en México (¡oh, Dios!, ¡oh Dios!, ¿porqué nos has abandonado?), al muerto se le echaría toda la culpa y los pandilleros pasarían a ser parte de la policía.



Inge y los Malditos.

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