Criptonomicón III: El Código Aretusa

Por Israel Laureano

El Criptonomicón III. El Código Aretusa es el tercer tomo publicado en español de la novela de ciencia ficción "Cryptonomicon" de Neal Stephenson.



Y en este volumen en español, el cierre de la novela, se presentan los últimos aconecimientos, las últimas aventuras y ocurrencias de los Waterhouse (el Lawrence de la 2a guerra mundial y el Randy de fines del siglo XX).
En el marco de la 2a guerra mundial: la guerra prácticamente ya acabó y Lawrence Waterhouse y sus amigos están tratando de redirigir ciertos botines lejos del control gubernamental puesto que ya se vislumbra lo que vendrá después de la guerra: una guerra ideológica (lo que conocemos como guerra fría), y sucede que él y otros amigos tienen una ideología que podría definirse como socialista, pero tienen la ventaja de la criptografía y su experiencia en matemáticas, así que empiezan a usar un código llamado aretusa para comunicarse entre ellos y utilizan las instalaciones de la marina para descifrarlos y comunicarse entre ellos. Cuando Lawrence se da cuenta que la marina puede localizar las fuentes de emisión de trasmisiones y así dar con ellos, saca todos los documentos con las trasmisiones "interceptadas" y los cambia con "trasmisiones" hechas por él y que contienen mensajes no comprometedores.

De regreso a finales del siglo XX con la historia de Randy Waterhouse: Randy empieza a encontrar y seguir pistas que le llevan a creer que su abuelo, Lawrence Waterhouse, logró acumular y esconder algún botín hacia el final de la guerra, en algún punto de Filipinas. Como su abuelo era matemático y se dedicaba a la criptografía, Randy recupera con gran interés un viejo baúl de su abuelo con las trasmisiones "interceptadas" con un código de encriptación llamado aretusa.







Igual que en el resto de la novela, lo que más destaca es la narrativa usada para hacer la crónica de algunos sucesos -a veces intrascendentes respecto a la trama principal, como la narración de cómo Randy logró que le hicieran cirugía oral y le extrajeran las muelas del juicio, y a veces no muy importantes, hay que leer la forma en que la familia Waterhouse hace la repartición de la herencia del abuelo y cómo Randy hace hasta lo imposible para que no se note su interés por el viejo baúl, porque si alguna de las mujeres no-matemáticas dela familia Waterhouse detecta el valor emocional del baúl, haría hasta lo imposible para quitarselo a Randy, aunque su valor económico sea prácticamente cero.

En esta parte de la novela Randy cae en una cárcel filipina, pero casi inmediatamente se da cuenta que es una trampa de sus competidores empresariales para tratar de sacarle información. Lo importante es que en la celda contigua encierran a Enoch Root que le advierte de un posible phreaking Van Eck para sacarle información (claro, se lo adierte en forma codificada usando Pontifex, en este párrafo se ve como funciona), y, entre otras cosas, le platica acerca de cómo representamos a nuestras deidades y a las personas, acerca de Ares y Atenea y de cómo todo esto se relaciona con el mundo de los hackers y el mundo real. Interesante, divertido y bastante sacado de onda.

Como mencionaba yo en el primer post de esta serie criptonimicada, la trama o anécdota de la novela es un poco plana e irrelevante: al final, los buenos y los malos tratan de llegar primero al tesoro, lo verdaderamente importante y brillante de la novela es la forma en que Stephenson trata a sus personajes, sus diálogos y la forma en que narra las anécdotas.

Dentro del lado negativo, destacan los compromisos literarios que tuvo que hacer Stephenson para recorrer todas las aristas anecdóticas de la trama: coincidencias increíbles y forzamiento de las situaciones.
Las coincidencias increíbles son situaciones que usa el autor para que sus argumentaciones y anécdotas fluyan naturalmente; esto está muy cerca del tan temido Deux ex Machina, aunque técnicamente es diferente: aquí el autor acomoda o presenta personajes y/o situaciones que generalmente no ocurren en forma natural, no pone a sus personajes en situaciones peligrosas, comprometedoras o complicadas y luego los ayuda con algún recurso literario que se saca de la manga. En Criptonomicón las coincidencias más increíbles se dan con los personajes: se cuenta la historia de varios personajes que se encuentran, conocen e incluso hacen amistad a fines de la 2a guerra mundial y en la historia correspondiente a fines del siglo XX los descendientes de esos personajes vuelven a encontrarse, conocerse y ¡hasta a hacer amistad!
Las coincidencias increíbles casi siempre aparecen con situaciones forzadas. Las situaciones forzadas son aquellas que tienen una alta improbabilidad de ocurrir naturalmente o son un poco ilógicas; en Criptonomicón esto se ve claramente hacia el final de la novela (en el III volumen de la edición en español): Randy Waterhouse es encarcelado en Filipinas debido a que es acusado de tráfico de drogas (le "plantan" la droga en su portafolio, claro, aunque no recuerdo bien si es cocaína o heroína), lo llevan a una especie de fuerte antiguo, con una celda para él solo y aparte le dejan trabajar con su laptop.
Creo que en gran parte del mundo las injusticias de acusaciones falsas e imputaciones de crímenes no cometidos son cosa de todos los días... menos para Stephenson. Los demás sabemos muy bien que las cosas no son así: los sistemas judiciales y/o militares de los llamados "países en desarrollo" (los que estamos jodidos, pues) son brutales y primitivos. Una vez que a alguien le tienden una trampa política y cae en las garras de la policía, es casi seguro que escape de cualquier medida de control de los que pusieron la trampa. Stephenson parece no darse cuenta y relata el encarcelamiento de Randy como un truco elaborada para robarle datos.
Lo peor de todo es que vuelve a aparecer el misterioso Enoch Root -también encarcelado, claro - encarcelado en la celda contigua a la de Randy, gracias a lo cual pueden intercambiar información y hablar; esto es una situación forzada para colocar elementos y crear un ambiente ad-hoc para narrar (de forma brillante e interesante) las charlas entre Randy y Root.

Tomando en cuenta que todas (o prácticamente todas) las fallas de estilo literario fueron compromisos para poder hacer que la trama fluya, se pueden pasar por alto (en mi Muy Humilde Opinión puesto que ninguno de los errores irrita al grado de deformar la trama o deformar la lectura) principalmente por el hecho de que la recompensa literaria de la riqueza de las anécdotas compensa toda la tolerancia que uno le pone al libro.

Aretuso inge y los filipinos maditos.
Meshiko-Tenochtitlan 13.06.2010
------------------- FIN DE TRASMSIÓN ---------------------

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