El Punto Más Bajo De Los Cómics de Super Héroes Parte 3 (de 3)

Por X

Con algo de retraso, presentamos el último de tres posts dedicados a este tema. La primera parte puede ser leida aquí y la segunda, aquí.

En 1992, menos de año y medio después de la publicación de Spider-man # 1, McFarlane y otros 6 prominentes dibujantes de la Marvel, entre ellos ROB! Liefeld y Jim Lee abandonaron su casa editorial en medio de un gran clamor, para montarse su propio sello: la Image Comics

Los siete famosos desertores publicaron, a través de la edtorial Malibu, sus primeros cómics: Youngblood, de Rob Liefeld, y Spawn, escrito y dibujado por McFarlane. Estos lanzamientos fueron todo un acontecimiento editorial y de ventas.

Spawn fue el primer personaje no publicado por DC o Marvel que había tenido éxito en más de 30 años y nuevamente, la especulación llevó las ventas a cifras de varios millones. En seguidilla surgieron otros títulos como Savage Dragon (Eric Larsen), Wild C.A.T.S. (Jim Lee) y otros, todos ellos con el sello Image, aunque publicados , como dijimos, por Malibú.

Alrededor de un año después Image empezo a publicar los títulos por su cuenta, convirtiéndose en editorial propiamente dicha, mientras Malibu, en parte gracias al dinero que había ganado con los títulos de Image, financiaba su propia línea de superhéroes: Ultraverse, que unos años después sería comprada por la Marvel.

El papel de Image en el mundo de los comics es controvertido. Por un lado, hay quien opina que su papel fue clave en el desarrollo de los derechos de autor pues dio gran visibilidad al tema de que los autores recibieran dinero por sus creaciones para las editoriales. Por el otro lado, no tardó mucho en replicar el mismo esquema de trabajo por encargo que utilizaban DC y Marvel, contratando creadores jóvenes para trabajar en las creaciones de otros. En todo caso, Image contribuyó a que los pagos y regalías a los autores se incrementaran notablemente.

También se suele culpar a Image de la baja de calidad de los cómics de superhéroes durante los 90s. Un libro típico de Image se basaba en imágenes espectaculares, hombres y mujeres de anatomías exageradas, guiones mínimos con mínimo texto y muchas dosis de violencia. La mayoría tuvieron gran éxito inicial y eso llevó a Marvel y DC a imitar descaradamente lo hecho por McFarlane y compañía, cambiando la inteligencia por espectacularidad en sus historias y personajes.

Esto a su vez provocó a que entre 1992 y 1996 surgiera lo que yo llamo el efecto Image o la Edad Tonta de los comics, caracterizada por historias de poca o ninguna calidad. Dibujos exagerados y efectistas. Trucos propagandísticos y editoriales para vender más: portadas distintas, hologramas, tarjetas y portadas que brillaban en la oscuridad.

Editorialmente, se hicieron comunes los crossovers eternos, clones, muertes y resurrecciones sin sentido y muchos, muchos, pero muchos “números 1”. DC publicaba títulos tan olvidables como Justice League Task Force, Chain Gang War, Hora Cero, los últimos Titanes de Wolfman y otros, lo cual terminó en la ya mencionada muerte de Superman, y otra historia en cual que un nuevo personaje, Azrael, tomaba el rol de Batman, mientras Marvel, un poco después lanzaba lo que se conoce ahora como la Clone-Saga, una historia que se extendió durante casi dos años, en la que se mostraba que el Spider-Man / Peter Parker que los fans conocían había sido remplazado desde hacía años con un clon de sí mismo. El verdadero Peter se hacía llamar Ben Reilly y remplazaba al ahora falso Peter en su papel de super-héroe. Al final de la saga, se descubría que todo había sido un engaño y quien estaba detrás era un villano muerto desde hacía 20 años.

Todo esto se conoció también de manera algo injusta con el término “Marvelution”, aunque DC fue culpable de las mismas prácticas, que llevaron a los fans de siempre a sentirse más y más decepcionados. Muchos comenzaron a voltearse a los comics independientes, a la línea Vertigo de la DC, al manga o simplemente dejaron de comprar comics.

Al mismo tiempo, como subproducto de la burbuja especulativa había habido un surgimiento desmedido de tiendas de comics, muchas de ellas sin viabilidad económica (por ejemplo, dos o tres tiendas ubicadas en la misma pequeña zona geográfica, ofreciendo los mismos productos) o manejadas por personas que no conocían el negocio pero que creían ver en el medio una manera de hacer dinero rápidamente.

Está situación se complicó cuando en Julio de 1995 Marvel tomó una de las decisiones comerciales más criticadas y equivocadas de su historia: la compra de la distribuidora Heroes World y la distribución exclusiva de sus comics a través de ella.

Heroes World era una distribuidora relativamente pequeña que no tenía la capacidad logística ni profesional para llevar a cabo por sí misma la enorme tarea de distribuir los comics de Marvel, que por entonces representaba del 35% al 40% del mercado. Desde el primer día tuvo, literalmente, miles de problemas, despachos equivocados, atrasos y reclamos. La central telefónica de sus oficinas en New Jersey colapsó y durante algunos días no hubo manera alguna de contactarse con ellos, y la frustración y el enojo de los administradores de las tiendas llegó a niveles altísimos, pues el que a una tienda no le llegara su pedido, o simplemente no le llegara a tiempo le significaba un 40% menos de ventas o más pues sus clientes acudían a otras tiendas a buscar los títulos requeridos.

Para muchas tiendas, además, la distribución por parte de Heroes World significaba también que no pudieran alcanzar el pedido mínimo necesario para obtener determinados descuentos o promociones, como envío gratis, con otras distribuidoras. Para otros, la molestia de tener que llenar un formulario de pedido para Marvel y otro para las demás editoriales, era más de lo que querían soportar.

Mientras las distribuidoras que antes llevaban Marvel al mercado luchaban por sobrevivir con ese 40% menos, una de las más grandes, Diamond Comics, aprovechaba la coyuntura y enfocaba sus esfuerzos en obtener contratos de distribución exclusiva con DC y otras editoriales. Su único posible competidor, Capital se había asegurado ya la distribución de Kitchen Sink, una editorial mucho más pequeña que Marvel o DC que poseía solamente un título realmente popular, El Cuervo.

Diamond, siendo más grande, ofreció mejores tratos y se alzó con la exclusividad de DC, Image y Dark Horse, otra editorial menor, que empezaba a subir en ventas gracias a la adjudicación de la franquicia de Star Wars, anteriormente en manos de Marvel.

Este estado de cosas persistió hasta Abril de 1997, cuando, después de declararse en bancarrota, Marvel aceptó ser distribuida por Diamond, bajo sus condiciones. Para entonces, Capital ya había desaparecido, habiendo sido comprada por Diamond en Julio de 1996.

Entre tanto, la burbuja iniciada años antes había llegado a su fin y quienes no eran fans, si no simples especuladores también abandonaban el barco, lo cual, sumado a las prácticas monopolísticas de Diamond (obligación de exclusividad con las tiendas, prohibición de reventa al mayoreo), produjo una muy significativa contracción en la industria y muchas, muchas tiendas de comics debieron ver sus puertas cerradas.

A fines de 1996 Marvel Entertainment Group, la compañía madre de Marvel Comics (lo que ahora se conoce como Marvel Publishing, Inc), golpeada por pérdidas en otros mercados (tarjetas deportivas, dibujos animados) acumuladas durante la muy criticada presidencia de su CEO Ronald Perelman, y en medio de una disputa por la propiedad de ToyBiz, la empresa juguetera de Marvel, solicitó acogerse a la ley de protección por bancarrota.

Mientras la corte debatía su aceptación, los editores, en un último esfuerzo por reactivar las ventas basándose en el efecto Image, decidieron lanzar algo llamado Heroes Reborn, un controvertido movimiento que supuso que Marvel entregara las labores creativas de 4 de sus principales títulos Avengers, Fantastic Four, Iron Man y Captain America a dos de sus antiguos dibujantes: Jim Lee y ROB! Liefeld.

Pese a que las ventas de los Heroes Reborn fueron bastante buenas, sobre todo en el caso de las series entregadas a Jim Lee (las de ROB! Liefeld decayeron rápidamente y Marvel canceló su contrato después de los primeros 6 números), no fueron suficientes para impedir la caída económica.


En 1997, exactamente un año después de haber aplicado para la protección por bancarrota, la solicitud de Marvel fue aceptada por el gobierno, con un valor de 50 centavos por acción, cien veces menos que apenas 7 años antes.

Fue el momento más bajo para industria, tanto artística como económicamente…

Y aunque eventualmente las editoriales lograron recuperarse, sus ventas nunca volvieron a alcanzar las enormes cifras de comienzos de noventas. Los fans habían visto perder la calidad y variedad que los comics habían alcanzado en la década anterior. El único gran ganador de los noventas fue Diamond, cuyo monopolio/monopsonio continúa hasta el día hoy…

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3 Comentarios:

  1. Andrew Zimmerman dijo...

    Tremendo resumen.. ¿nadie lo comenta? es superinteresante!

  2. X dijo...

    Me alegra que te haya gustado =D Hay muchos detalles que se quedaron fuera, por espacio... realmente la cosa da para escribir un libro o dos...

  3. Álvaro dijo...

    Interesantes artículos, gracias.